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Eficiencias producidas por una moderna infraestructura generarían ahorro nacional
Pese a que son productivas, no se construyen carreteras
La inversión de $630 millones generaría un superávit de no menos de $150 millones

Una de las cosas que más están atrasando la evolución económica nacional, la cual en su turno permitiría la mejoría social, consiste en la falta del desarrollo de la infraestructura vial.
La inauguración de la carretera San José-Caldera, esperada para el año entrante, sería la primera pista moderna que se construiría en Costa Rica, desde la habilitación de la vía de Circunvalación hace dos décadas.
Es cierto que ha habido avances en varias rutas, incluida la costanera; sin embargo, en lo que a proyectos claves se refiere, como la carretera entre la capital y Limón, así como la periférica norte de San José, las cosas siguen frenadas, mientras otras importantes obras, como la ampliación de la pista hacia San Ramón, están atrasadas.
Este rezago nacional no tiene sentido, dado que la construcción de estos proyectos de hecho no tiene costo, al calcular los montos ahorrados por la ganancia en eficiencia que representan para el comercio, y para la gente en general que necesite viajar, en comparación con la inversión necesaria para construir y mantenerlos. Esa ecuación da un resultado positivo, esto sin tomar en cuenta lo que representaría para la atracción de los inversionistas extranjeros, así como de los turistas.
En el caso de la propuesta para construir una nueva ruta entre San José y Limón, a través de Turrialba, se estima que
el costo de construcción sería de alrededor de $630 millones.
No obstante, las eficiencias generadas por una nueva vía producirían un superávit de $150 millones después de 20 años de la vida útil de la carretera (más aún conforme crezca el costo del combustible, y mientras la carretera opere por un tiempo más largo).
Para efectos de este análisis, se tomaron los datos actuales promedio de la carretera San José-Limón, los cuales incluyen
el volumen del tránsito, la distancia recorrida por vehículo, el tiempo requerido para transitar esa distancia, el número de pasajeros por vehículo (eliminando únicamente a los bebés y pensionados), el valor del tiempo de esta gente por hora y la cantidad del combustible quemado al precio ponderado de $1,50, entre otros factores.
Después, se hizo el mismo ejercicio, esta vez con los datos estimados de una nueva carretera San José-Turrialba-Limón, con este cálculo se estima que se generaría un ahorro anual de $80 millones, con el cual se financia la carretera en menos de ocho años, o sea en tan solo un tercio de su operación.
El mismo análisis se podría aplicar a proyectos como el de la conclusión de la fase norte de la Circunvalación, entre otros, para comprobar que no hay justificación económica para aplazar esas obras.
De lo contrario, la peor estrategia es la de no hacer nada, de esta forma se condena al país a seguir con una de las infraestructuras más vergonzosas del mundo, y hasta peligrosas, tal como acabamos de sufrir en el caso del colapso del puente sobre el Río Grande de Tárcoles, en Turrubares, donde fallecieron cinco personas.




Danny Canales
[email protected]
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