Bruno Stagno

Enviar
Lunes 22 Octubre, 2012


Nuestro vecino más incómodo

A pocos días del segundo aniversario de la invasión de Isla Portillos, tristemente aún una tierra en disputa según la Corte Internacional de Justicia (8 de marzo 2011), quisiera nuevamente referirme a las relaciones bilaterales entre Costa Rica y Nicaragua.
Siempre he considerado —antes, durante y después de la agresión que inició el 18 de octubre 2010— que Nicaragua es nuestro vecino más incómodo. Siempre me he limitado a decir que es incómodo, nunca un enemigo como en algún momento pronunció la Presidenta Laura Chinchilla Miranda en un burdo intento de ocultar una incómoda verdad: que la invasión de Isla Portillos fue el resultado de incomprensibles yerros cometidos de este lado de la frontera por su gobierno y de predecibles excesos ideados del otro lado. Lo primero haciendo factible, sin justificar, lo segundo.
La administración Chinchilla Miranda, basándose en una lectura a todas luces errada de las relaciones bilaterales entre Costa Rica y Nicaragua, minimizó las diferencias heredadas considerando que derivaban de una variable coyuntural: la coincidencia temporal entre Oscar Arias Sánchez y Daniel Ortega Saavedra en el gobierno. Partiendo de esa falsa premisa, la nueva administración podía entonces simplemente pasar la página el 8 de mayo 2010 e inaugurar una supuesta nueva era en las relaciones bilaterales. Apenas 164 días después, esa quimera tropezó con una cruda e incómoda realidad.
Lo que la administración Chinchilla Miranda nunca entendió en esos primeros meses, al igual que algunos medios y otros sabios, es que durante la segunda administración Arias Sánchez tuvimos relaciones en ocasiones difíciles pero siempre administrables con Nicaragua. A pesar de ser un país con limitados recursos —al igual que Nicaragua—, nuestro limitado arsenal de movidas y contra-movidas diplomáticas y demás siempre bastaron para reencausar las relaciones bilaterales dentro de márgenes aceptables.
Es más, la administración Arias Sánchez pudo obtener dos prórrogas para la ratificación de CAFTA y negociar un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, entre otros resultados, para lo cual era necesario contar con la participación de Managua.
Además, la administración Chinchilla Miranda, al igual que algunos medios y supuestos expertos, parece no haber entendido que las diferencias con un vecino como Nicaragua son perfectamente normales. La contigüidad ofrece múltiples razones para coincidir y diferir, dependiendo de los temores u oportunidades que los vecinos suscitan y de los ánimos políticos que existen de cada lado de la frontera para explotar los unos o los otros.
Finalmente, como veremos en una próxima columna, es evidente que algunos aún no han entendido cuan actuales son las apreciaciones de Klemens von Metternich, Canciller del Imperio Austriaco de 1809 a 1848 y principal artífice del Congreso de Viena de 1814-1815, para tratar de entender el verdadero estado de ánimo de nuestro vecino más incómodo.

Bruno Stagno Ugarte