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Nuestro momento Sputnik

Nuria Marín [email protected] | Lunes 30 mayo, 2011



Creciendo [email protected]
Nuestro momento Sputnik

El lanzamiento del Sputnik, primer satélite al espacio, en 1957, fue una difícil y retadora llamada de atención para Estados Unidos de que estaba perdiendo liderazgo de cara a su archirrival del momento la antigua Unión Soviética.
Como reacción a lo anterior, se dio uno de los programas más agresivos en término de la enseñanza de las ciencias y las matemática y de la promoción de la investigación y la tecnología, lo cual le ayudó a Estados Unidos a retomar el liderazgo científico y tecnológico y entre otros muchos avances, lograr llevar a la primera persona a la Luna.
El pasado mes de enero, en el discurso rendido ante las dos Cámaras del Congreso, el presidente Barack Obama señalaba su preocupación de que Estados Unidos se encontraba en otro momento “Sputnik” de cara al bajo desempeño promedio de los estudiantes estadounidenses detrás de otros países desarrollados así como al crecimiento, dinamismo económico, y una fuerte inversión de China en ciencia, matemática e innovación.
En la era del conocimiento y en un mundo en el que la competitividad y la capacidad de innovación es el nombre del juego, Costa Rica, hay que reconocerlo se encuentra en su momento Sputnik.
Gracias a nuestros ancestros que tomaron decisiones tan importantes y pioneras como la educación primaria gratuita y obligatoria desde finales del siglo XIX, y la fuerte inversión a partir de la abolición del ejército gracias a don Pepe Figueres, Costa Rica logró descollar en América Latina. Tristemente, perdemos nuestro liderazgo a pasos de gigante.
Costa Rica ha venido perdiendo su excepcionalidad y liderazgo en materia de educación y preocupantemente navegamos alrededor de la media latinoamericana. En Centroamérica hay países con un fuerte e innovador protagonismo.
Como país, y no sé por qué, tenemos una especie de trauma hacia las matemáticas, basta ver los bajos resultados en las pruebas de bachillerato y las expresiones de horror de nuestros jóvenes hacia la materia.
Por otra parte, se ha señalado el preocupante divorcio entre la oferta de trabajadores y profesionales más enfocados a las ciencias sociales y una creciente demanda por profesionales en ingenierías, ciencias y matemáticas avanzadas.
La nota positiva, contamos con excelentes diagnósticos y rutas de acción y priorización entre otros los aportados por tres informes sobre el Estado de la Educación, el último recientemente entregado al país.
Por otra parte, se ha aumentado la inversión en investigación y desarrollo I+D (ciencia, tecnología e innovación) que si bien insuficiente, al menos va en la ruta correcta. Igualmente relevantes son las estrategias establecidas en el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2011-2014 el que muy gentilmente me hizo llegar mi buena amiga Sylvia Hernández.
Hemos sido bendecidos con una amplia biodiversidad y maravillosa gente, decidámonos a dar una vez más, como en el pasado, los pasos necesarios para ser ejemplo de talento y crecimiento sostenible a nivel mundial.

Nuria Marín