Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

Enviar
Viernes 19 Septiembre, 2008

Nuestra América: entre luchas y esperanzas

Arnoldo Mora

Como nunca antes en su historia, los pueblos de América Latina están viviendo en las dos últimas décadas un proceso, que deseamos irreversible, de democratización real; lo cual no ha sido, como nada en política, producto de la casualidad. Recurriendo a grupos armados irregulares en no pocos casos pero siempre con las masas en las calles, nuestros pueblos derrotaron en la década pasada a sangrientas dictaduras logrando recuperar la democracia política, es decir, el derecho a escoger sus gobernantes mediante procesos electorales. Pero este logro, a pesar de su innegable importancia, tan solo alcanzaba a paliar los efectos, pero no a curar las causas reales de nuestros ancestrales males. Dichos males se originan en las profundas injusticias sociales, que han hecho que nuestra región sea conocida como aquella que posee en el mundo las más abismales diferencias entre los sectores sociales.
Por esta razón, la sola democracia formal no ha sido suficiente para dar estabilidad a nuestra región. Los procesos políticos se han radicalizado y hoy en no pocos países de Nuestra América, el pueblo ha logrado, mediante elecciones democráticas, tener gobiernos que expresan en mayor o menor medida pero de una manera inequívoca, esa sed de justicia social. Pero las oligarquías criollas no han tardado en reaccionar. Carentes de originalidad e imbuidas de rencor, han tramado golpes de estado, como ha sido su habitual forma de proceder cada vez que sus intereses se ven amenazados. Intentos de golpes de estado y complots con intenciones de perpetrar magnicidios, se han multiplicado en los últimos años. Veamos los que más se han destacado en las noticias. Efímero golpe de estado en Venezuela en 2002; más aún, en días recientes, el gobierno ha denunciado un complot para perpetrar un magnicidio. Incursión del ejército colombiano en la frontera con Ecuador, lo que provoca la ruptura de relaciones diplomáticas entre esos países vecinos. Descubrimiento de sistemas de espionaje en la casa presidencial de Guatemala. Intento de golpe de estado en contra del recién instalado presidente del Paraguay.
Pero las más graves amenazas han sido en contra del presidente boliviano Evo Morales, donde una de las oligarquías más retardatarias y sangrientas de América Latina trata en vano de preservar sus privilegios medievales, sin ocultar su odio racial en contra del primer gobernante indígena de ese país. Más aún, ha sido expulsado de La Paz el embajador nombrado por el G.W. Bush, acusado de conspirar en contra de un gobierno legítimo para imponer una dictadura al estilo de Pinochet. En solidaridad, Caracas ha hecho lo mismo. Ante estas amenazas a la democracia, la respuesta de la diplomacia regional ha sido inmediata y eficaz. Es de destacar que fueron los organismos regionales (Comunidad Andina de Naciones y Unesur) los que han tomado la iniciativa haciendo respetar el derecho internacional. La OEA ha mostrado una vez más, su lentitud burocrática, muestra inequívoca de su obsolescencia.
Lo más importante de esta crisis ha sido la consolidación de una diplomacia regional, que ha mostrado al mundo que nuestros pueblos se unen dando pruebas de una hermosa y esperanzadora unanimidad. Hoy “Nuestra América”, la de Bolívar y Martí, la de Juanito Mora y Salvador Allende, está más viva y activa que nunca. Hoy se forja en nuestras tierras a inicios del siglo XXI, una nueva época que hará realidad los sueños de nuestros próceres.