Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 21 Septiembre, 2015

¡Aquí no ha pasado nada!
Grito de guerra en el vestuario del Saprissa después del 3-0 frente a Limón.
¿Pensaban igual al término del primer tiempo?
Cuando se contrata un nuevo director técnico, lo primero que dice el profesional en la conferencia de prensa en la que lo presentan es que él no es un mago, no promete milagros pero sí muchísimo trabajo.
Lo acaba de afirmar Matías Almeyda en Chivas.
Pues bien.
Douglas Sequeira menos que podía hacer milagros en 48 horas de labor, como para presentarnos un Saprissa muy diferente al de Jeaustin Campos. Un par de variantes, como sentar a Néstor Monge y dar titularidad a Hanzell Arauz y Dylan Flores no alcanzaba para pasar por encima a los verdes del Atlántico, que finalmente se desinflaron en el cierre del partido, apenas para que el morado brillante retornara a los cachetes del Monstruo.
Desde luego que un 3-0 resucita a cualquier moribundo, de ahí que la prensa deportiva se volcó sobre los futbolistas morados para conocer del milagro.
¿Qué hizo Douglas en un par de entrenamientos para que se diera esta contundente victoria?
Y cayeron los rosarios de respuestas.
“Todo estaba bien”.
“Aquí no ha pasado nada”.
“Con el anterior técnico se trabajó sin problemas”.
“Fue que las cosas no salían”.
Luna de miel y sucesión de orgasmos colectivos.
Por dicha que Douglas no cayó en la trampa de sus dirigidos y no necesitó llenar de elogios el trabajo de su antecesor y menos tapar con un dedo la crisis que reventó en su club a mitad de semana. Desde el instante en que lo nombraron como sucesor de Jeaustin Campos, fue claro que a él le gusta el fútbol ofensivo, que los seguidores del Saprissa verían un equipo al ataque, desafiante y buscando los duelos uno a uno, algo de lo que pudimos apreciar ayer. Desde luego que el rival se prestó para ese lucimiento.
La victoria holgada suspende el drama a lo interno del club, pero las réplicas no se pueden apagar con este 3-0, solo pequeños flujos de agua en el incendio.
“Se metieron con mi trabajo”, dijo Jeaustin.
“No me respetaron como profesional”, señaló José Giácone.
Estos reclamos no los borran los goles de Francisco Calvo y Ariel Rodríguez, de manera que la victoria frente a Limón amaina la tormenta, pero los rayos no dejarán de caer en las oficinas donde toman decisiones los empresarios de Horizonte Morado.
Es que faltan demasiadas respuestas.

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