Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 20 Noviembre, 2012

Fue un acierto de la Unafut, ordenar que se reprogramara el juego entre Alajuelense y Pérez Zeledón.
Era lo que dictaba el sentido común.
El asesor legal del organismo, Sergio Rivera apeló al principio de equidad para traerse abajo el acuerdo del Comité de Competición de esa entidad, que de forma apresurada les otorgó a los rojinegros los tres puntos de su compromiso con los generaleños.
Cuando la dirigencia guerrera comprobó que ocho de sus jugadores más regulares y titulares en la mayoría de los partidos se habían intoxicado, lo mismo el cuerpo técnico del equipo, el asesor legal de la Unafut dio por válida la argumentación y aconsejó al comité director reprogramar el partido.
Por ahí unos pocos dirigentes de la Liga se molestaron por este acuerdo, pero bastaría señalarles qué hubiera pedido su equipo en la misma situación.
Supongamos que se programa un partido entre Pérez Zeledón y Alajuelense a las 11 a.m. de un domingo, y a la hora del desayuno en un hotel del Valle, se intoxican Pemberton, Palma, Meneses, Valle, Gabas, Guevara, Calvo y Andrade; además de Ramírez y Montero.
¿No solicitaría la dirigencia rojinegra la suspensión del partido?
Así las cosas mañana juegan en el Morera Soto manudos y guerreros, un partido crucial porque va a resolver muchas cosas relevantes en el cierre del torneo.
Es la última oportunidad para Pérez Zeledón de clasificarse.
Si gana se pone a dos puntos de Limón, propietario del cuarto lugar, equipo que cierra en Tibás con Saprissa, mientras que los del sur vienen a enfrentar al Uruguay. Si los guerreros hincan a la Liga se les abren los portones de la clasificación, eso sí, sin menospreciar para nada a los isidreños a quienes todos los dan por derrotados antes de los partidos y al final son los muchachos de Carlos Watson los que salen ganando.
El dilema para Pérez Zeledón es que su rival también urge del triunfo para apoderarse del primer lugar de la tabla, un puesto importantísimo que de mantenerlo hasta la fecha de cierre, da dos ventajas. La primera es aparente, que podría ser no enfrentar a Saprissa, ni a Herediano en semifinales y la otra cierta, cerrar como local las semifinales y la final.
Alajuelense no va a renunciar a este manjar; para comérselo tiene que derrotar a Pérez en la cancha, no en la mesa como se lo había digerido. Suponemos que será un partidazo.

gpandol[email protected]