Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 31 Octubre, 2012

El fútbol de Costa Rica es de tan bajo nivel que desde hace rato, los que juegan de defensas no necesitan marcar.
Es más: la mayoría no sabe marcar.
¿Díganme cuántas jugadas observa usted en los partidos del campeonato, que un delantero o un jugador rival se mete, digamos que con pelota dominada y la pierde por una marca de su rival?
Casi nunca.
En el 90% de los casos, los que van al ataque pierden el balón porque no saben pasarlo y lo que hacen es entregárselo a los contrarios.
En nuestro campeonato, mirar partidos donde se observen tres o cuatro pases seguidos, no es lo usual.
Un gol tan hermoso como el que metió Manfred Russell el domingo pasado en el “Fello” Meza, después de una corta asociación con José Carlos Cancela, es excepción a la regla.
Por citar algunos ejemplos de jugadores que se lucieron como marcadores; recordar la inolvidable hazaña de Alvaro McDonald cuando se dio el lujo de cortarle las alas al fenomenal Garrincha. El papá de Alvaro Saborío lo marcó y lo anuló.
Recordamos aquel fenomenal partido del “Negro” Esquivel en los Panamericanos en México; cuando con una marca excepcional, secó al “Carasucia”, Omar Sívori de la selección argentina. Don Alfredo Piedra sacó a Esquivel y Sívori se destapó con tres goles.
¡Cómo olvidar la elegante marca de Catato Cordero!
Esperaba al contrario y lo despojaba del balón con una técnica exquisita; Mario nunca reventó una pelota. Marcaba, quitaba y servía como un maestro.
Y las anticipaciones de Magús Brenes.
Y aquella zurda larga de Ricardo Chacón que enganchaba la pelota que llevaba el puntero y este se quedaba sin nada.
Los defensas están para defender: esa es su primera misión y para poder defender, tienen que saber marcar.
Cuando repaso el primer gol de los Tigres contra la Liga, me dan ganas de llorar; no por ser seguidor manudo, sino por la facilidad con que lo anotaron, todo por una sucesión de errores de marca. Salvatierra no supo marcar al que llevaba el balón y lo dejó centrar, los centrales Acosta y Palma estaban mal ubicados y Meneses ni cuenta se dio del que tenía detrás, que fue el que empalmó a los cordeles.
La marca es un fundamento táctico vital del juego del fútbol y en Costa Rica, nuestros defensores, con escasas excepciones —por ejemplo Félix Montoya lo hace de maravilla—, no saben aplicarlo.

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