Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 26 Octubre, 2012


Lo sucedido a Minor Vargas es lección de vida.
Los maestros ofrecen lecciones para que los alumnos aprendan.
También la vida es enseñanza y aprendizaje.
Internado en el Hogar Salvando al Alcohólico entre el 22 de julio y el 5 de agosto de 1985, su administrador, Juancito Venegas nos ofreció una charla que denominó “La Cruz” y que ha marcado mi ruta en estos benditos 27 años de feliz sobriedad.
Juancito dibujó una cruz en una pizarra y nos dijo que en cada uno de sus cuatro extremos escribiéramos una palabra.
Parte alta superior: DIOS
Brazo a la izquierda: REUNION
Brazo a la derecha: TRABAJO.
Parte baja inferior: DIVERSION.
Nos explicó a los internos que en el proceso de recuperación que iniciábamos y que debía continuar en los grupos de Alcohólicos Anónimos una vez egresáramos del Hogar, el enfermo alcohólico tenía que buscar equilibrio emocional y paz interior, o paz espiritual en su vida, aferrado a estos cuatro elementos, sin FANATIZARSE por ninguno de ellos.
Agregó que buscar este equilibrio era inherente a todo ser humano y no solo a los atrapados en una adicción.
Siendo el alcoholismo una enfermedad física, mental y emocional, resultaba conveniente que el alcohólico tratara de equilibrar su vida manteniendo una buena relación con Dios, como cada quien lo conciba; desde luego que el asistir a reuniones de AA es punto clave en esa recuperación, dado que es una enfermedad incurable y mortal; es urgente buscar un trabajo, para producir y atender a los seres queridos y luego la arista de la diversión, que es la que tiene que ver con la familia. Divertirse sana y continuamente con sus familiares; diversión que incluye todo tipo de entretenimientos, como pueden ser viajes, excursiones, campamentos, salidas a cenar, cine, teatro, paseos y decenas de decenas de ejemplos.
Da la impresión y lo expreso con todo respeto para los familiares de don Minor, que el dirigente deportivo volcó su vida hacia la arista del trabajo y no supo controlar la situación. Siendo un profesional distinguido, incluso asesor financiero de transnacionales, por lo leído en sentencia pareciera que no supo detenerse a tiempo y no pudo o no tuvo tiempo de equilibrar su vida.
Y esa es la lección.
No todo lo que brilla es oro y jamás de los jamases, será el dinero lo que dé la felicidad. Esto último fue la gran lección de vida que nos dio papá a sus cuatro hijos: su mayor herencia.

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