Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 4 Octubre, 2012


Mucho más que pretender saber qué beneficios le pueden llevar a la Selección Nacional los rostros nuevos que citó Jorge Luis Pinto, casos de Lagos, Gamboa, Guevara y Moreira, el fondo del asunto para el crucial partido en El Salvador no va por nombres, sino por actitud.
Y no precisamente por la actitud de los futbolistas seleccionados.
¡No!
La actitud que puede guiar a la Tricolor al éxito o al más rotundo de los fracasos está en el señor entrenador.
Y el asunto en el papel es demasiado simple.
Costa Rica tendrá posibilidades de ganar en el Estadio Cuscatlán, si Jorge Luis Pinto pone a jugar al equipo como en México.
Costa Rica va a fracasar en El Salvador y puede quedar eliminada del Mundial en Brasil, si Pinto pone a jugar a su equipo como lo hizo ante los mismos mexicanos en el Estadio Nacional.
Este es el quid del asunto.
Por más que se diga o se pretenda negar la realidad, cada vez los ticos estamos más claros en aceptar que el fútbol de México es muy superior al nuestro, pero también es muy superior al salvadoreño.
En el Estadio Cuscatlán, por el entorno que lo rodea, los seleccionados nacionales van a hallar más obstáculos que en el Estadio Azteca, pero no son muros futbolísticos. Son muros emocionales.
Futbolísticamente hablando, el partido en El Salvador es menos difícil que el de México y que conste que escribimos “menos difícil” y nunca, “más fácil”.
El Salvador es un rival inferior a México, de manera que si Costa Rica logra jugar a como lo hizo en el Azteca, lógicamente que aumentan las posibilidades de un resultado provechoso: el triunfo sería fenomenal; un empate tampoco es malo.
México jamás se le puede abrir a El Salvador, porque si lo hace para eliminar a Costa Rica, la prensa deportiva mexicana se tendría que callar para siempre, cuando afirma que el fútbol costarricense no sirve para nada.
Nacería una interrogante: ¿si no sirve para nada, porque nos tuvieron miedo de que entráramos a la hexagonal?
De manera que, más que lo que puedan hacer Lagos, Guevara o Gamboa, o lo que pueden dar los habituales en la formación de Pinto, la gran pregunta y desde luego, la enorme duda que cargamos hoy los costarricenses, es poder adivinar qué partido tácticamente va a ordenar nuestro cauteloso estratega.
Del sistema que aplique y que ordene, depende absolutamente todo. El nombre de los jugadores es secundario.

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