Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 8 Septiembre, 2012


Fiel a su mejor estilo, Jorge Luis Pinto condujo a la selección nacional a un nuevo fracaso ante la selección mexicana, al presentar un esquema de juego que favoreció y facilitó el desenvolvimiento de un equipo que siendo muy superior, se topó con un rival atenazado y amarrado por su propio mentor.
Es muy difícil meter un gol, si los delanteros, en este caso Saborío y Campbell, no son acompañados en las acciones ofensivas y resultó patético mirar y mirar cómo Bolaños, Cubero y Barrantes, metían un pase ofensivo, pero no seguían la jugada; se estacionaban y simplemente se quedaban mirando a sus compañeros de ataque ser víctimas de una retaguardia superpoblada.


A Joel y a Alvaro siempre le cayeron dos o tres hombres a quitarles la pelota y había otros cinco mexicanos atrás.
Cualquier lector de esta Nota, puede repasar las escritas en los últimos días y compararlas con lo sucedido anoche.
“Le tenemos más miedo a Pinto que a México”, escribimos en una de ellas, y no me hace nada de gracia haber acertado el pronóstico. Lo que da rabia y coraje es cómo el señor Pinto no cambia su estilo de limitar, amarrar, atenazar y confundir tácticamente a un grupo de futbolistas que juegan bien distinto en manos de otros estrategas.
Ya sabemos que México es mejor; es más, ya sabíamos que se iba a perder, porque solo los fanáticos ven bien lo que no está bien, pero se viaja al Estadio Nacional con la ilusión de ver a una Costa Rica distinta, agresiva, alegre, ofensiva, que juegue a ganar aunque pierda 5-0, y solo topamos con una nueva decepción.
Señor Pinto, da lo mismo caer 5-0 jugando con “huevos”, que perder 2-0 en un partido “controlado tácticamente”, una de la frases favoritas de nuestro entrenador.
El telegrama de aviso y alerta que nos pusieron los Tigres en su partido con la Liga, anoche se reeditó y México, jugando a media máquina y sin dos de sus mejores hombres: Barrera y Dos Santos, nos hincó caminando.
Si los dos goles fueron a balón parado, es lo de menos; si no entraban así, hubieran entrado por otro lado, dado que su fútbol es moderno, simple, práctico, todo lo contrario al que exhibieron los nuestros; artesanal como siempre y peor ahora, mutilado por un técnico tan requeteteórico que anula, amarra y corta tajantemente todas las posibilidades de volar.
¡Ah...y gracias Guyana, por permitir que el engaño continúe!

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