Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 20 Agosto, 2012


No es fácil la cosa.
Que un futbolista que compite en un campeonato de muy bajo nivel, se traslade de pronto a jugar en un torneo de primer mundo, obliga a una adaptación bien complicada y difícil.

No todos los jugadores en esta situación, sobreviven.
Tienen que ser muy fuertes mentalmente, como Paulo César Wanchope, o reunir características técnicas notables, que les permitan tolerar ese periodo de acoplamiento que puede resultar larguísimo, caso de Bryan Ruiz y quizá, Cristian Bolaños.
El fútbol costarricense cuenta con un trapito de dominguear en el fútbol internacional: se llama Joel Campbell. Es uno de los referentes de la Selección Nacional y en quien están depositadas miles de esperanzas e ilusiones para que su picardía y sus goles nos guíen a Brasil.
Fichado por el fútbol inglés, el Arsenal lo cedió al fútbol francés y el Lorient lo hizo madurar pero en la banca.
La nueva temporada llevó al veloz y joven delantero a las filas del Betis en España; la firma o el préstamo revolucionó los medios de comunicación costarricenses, cuya mayoría, de inmediato lo señaló como uno de los fichajes más deslumbrantes del club bético, sin esperar a que por allá, conocieran las características, no solo futbolísticas, sino personales de nuestra joven estrella.
La pretemporada del equipo sevillano marcó lo esperado.
Al niño le falta mucho para poder ser figura en la liga de las estrellas; el cuerpo técnico del Betis lo conoció de primera mano y con honestidad y profesionalismo dictó sentencia: al joven... le falta... le falta.
¿Qué le falta?
Diay, pues todo lo que les falta a los futbolistas costarricenses y en general al fútbol criollo.
Les falta manejar y tener los fundamentos básicos de un buen futbolista, reflejados en los partidos del Viejo Continente; en la pasada Eurocopa; en las Copas del Mundo, en la Champions y que en los torneos locales brillan por su ausencia.
Para el primer partido de la temporada, que el Betis ganó por goleada 5-3 al Bilbao, Joel Campbell ni siquiera fue convocado, mala señal para las aspiraciones del delantero.
Nadie va a negar el talento del joven futbolista nacional, pero su tránsito y complicado periplo de adaptación a un fútbol de altísimo nivel, prueba una vez más lo atrasado que se encuentra en conceptos básicos el deporte favorito de los costarricenses.

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