Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 7 Agosto, 2012


Bradley Wiggins, ganador del Tour de Francia y medalla de oro de las Olimpiadas en Londres, se propuso dar “un gran testimonio” a la juventud del planeta y decidió emborracharse, una vez le colgaron en su pecho su sétima presea olímpica.
Como detalle “gracioso”, el pedalista, que debería ser ejemplo para niños que urgen de ídolos sanos y jóvenes practicantes de diferentes disciplinas deportivas, decidió hacer pública su fenomenal borrachera comentándola paso a paso en Twitter.

Wiggins tuvo la osadía de anunciar temprano que se iba a pegar una borrachera de locos y cumplió su palabra.
Conforme avanzaba su lamentable estado de embriaguez, publicaba fotos y textos tan desagradables como uno que decía “emborrachándome”, y otro “tremenda borrachera… esto ha sido algo muy emocionante”.
Lo peor del caso es que el líder del olimpismo británico, Colin Moynihan apoyó “la iniciativa” de su compatriota y avaló su comportamiento con esta frase: “Wiggins se merece una gran fiesta”.
¡Dichoso!
El pedalista de oro terminó la noche borracho, perdido y enterrado en mensajes.
Lo curioso del caso es que tras tomar la decisión de embriagarse, Wiggins les hizo recordar a las personas que lo aman y no a las que lo adulan, que en el pasado tuvo problemas con el consumo de alcohol y había comprado todos los boletos para terminar enganchado en el mundo de las drogas. Incluso, tuvo problemas con la justicia por robos de coches y pequeñas estafas, un mundo tenebroso del que lo sacó su esposa Catherine (quien no debe estar muy contenta con esta borrachera) y desde luego la práctica del deporte que lo alejó del borde del abismo.
Quienes padecemos la enfermedad del alcoholismo y dado lo que informó la prensa sobre el pasado del pedalista en cuanto al consumo de la droga alcohol, desde luego que miramos con tristeza el pésimo ejemplo que dio Bradley al mundo, justificando su recaída en la bebida con una calificación que solo pueden dar quienes ignoran la gravedad y características del alcoholismo.
Por ahí escribió alguno, que Wiggins en el pasado tuvo un “casi alcoholismo”, que es lo mismo que afirmar que una mujer está medio embarazada.
O está embarazada o no lo está. En esto no hay mitades y con el alcohol tampoco.
No existen los medios alcohólicos. O sos, o no sos, de manera que solo resta orar para que Bradley, con su publicitada borrachera, no retorne al infierno del que lo sacaron su esposa y el ciclismo.

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