Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 19 Junio, 2012


Cuando un evento deportivo que puede ser perfectamente el resultado de un partido de fútbol se puede interpretar de dos maneras completamente diferentes, caemos en la cuenta del famoso vaso de agua que está por la mitad y nace la pregunta: ¿medio lleno o medio vacío?
Esto a raíz del empate a dos goles entre Orión y Carmelita en el partido de ida del repechaje, que se jugó en el estadio Ricardo Saprissa.
Un sector de la prensa deportiva lo vio favorable a Carmelita porque empató “de visita” y ahora será “local” en el Morera Soto, como si estos equipos jugaran a estadio lleno y con aficiones multitudinarias, y otro sector consideró el resultado más favorable a las aspiraciones de los orionistas, si se toma en cuenta el entorno de los dos equipos desde que terminó el campeonato.
Finalizado el torneo el Orión se desintegró y los jugadores se marcharon a casa.
Carmelita siguió vigente y como campeón del Torneo de Apertura disputó el ascenso a la primera división con el Uruguay de Coronado que ganó el Clausura. Los discípulos de Orlando De León tuvieron a los lecheros contra las cuerdas pero finalmente cedieron en los tiempos extras.
Estamos de acuerdo con que ese empate a dos goles favorece más a los carmelos que a los azulgranas, pero es un resultado sumamente meritorio para los jugadores de la Constelación, los más sufridos y sacrificados del campeonato.
Pensé internamente que Carmelita resolvería el repechaje sin la menor dificultad y por eso me sorprendió el empate a dos goles.
Recordemos que Juan Luis Hernández, metido en varios litigios judiciales y peleado con media humanidad —no se cómo hace para vivir así mi amigo—, tuvo que ir de casa en casa reclutando a sus futbolistas para que le hicieran frente a este repechaje y la mayoría volvió a los entrenamientos a trabajar gratis, sin la menor ilusión de recibir un salario decente para solventar las carencias arrastradas de toda la temporada.
Estos jóvenes jugadores del Orión y unos pocos veteranos que los han acompañado en la aventura del campeonato, son mártires deportivos, que ahora se vuelven a juntar para un par de compromisos donde su rival, de cuna también modesta, lleva todas las ventajas.
Este Orión, que hoy entrena Carlos De Toro, ha sido un desastre en resultados, pero un ejemplo en actitud y esto último es lo que valoramos de sus jóvenes integrantes.

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