Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 8 Junio, 2012


La idea que veníamos manejando en esta Nota, jugando de técnicos, era que contra El Salvador, Joel Campbell jugara en la cintura en la misma posición que ocupó en algunos partidos de fogueo, Kenny Cunningham, pero con la intención de que su espacio en la línea de ataque fuera ocupado por otro delantero que actuara al lado de Alvaro Saborío.
Así, jugando de locales, entraríamos prácticamente con tres atacantes y no con uno, como se anuncia, jugará Costa Rica esta noche.
Parece que Pinto va con Saborío en punta y Campbell a su espalda, de manera que si juega a su espalda, Joel se convierte en otro mediocampista, que jugará al lado de Oscar Rojas, Randall Brenes, Celso Borges o quizá Alvaro Sánchez, bajo un planteamiento táctico que dibujaría un 4-2-3-1, de entrada no muy convincente si somos anfitriones.
Quizá ilusamente uno supone que por ejemplo, juntar a Alvaro Saborío con Olman Vargas, un par de torres gemelas ideales para aprovechar el juego aéreo y las bolas muertas, podría abrirles espacio a las incursiones de Campbell que vendría de atrás.
También Pinto puede formar con un binomio de ataque integrado por Saborío y Campbell y agregar otra pieza en la cintura y plantar un 4-4-2.
El tema pasa por alinear con dos delanteros natos y no con uno, porque a los veteranos del barrio nos da mucho temor y preocupación, el que esta noche se repita uno de esos partidos aciagos y grises del seleccionado, con un Saborío aislado en la punta, metido solitario entre tres defensores contrarios que lo aniquilan y borran por superioridad numérica y con poco o cero acompañamiento.
Suman decenas los partidos en que “Sabo” es víctima del aislamiento al que lo condena su técnico de turno y es cuando el público se empieza a meter con el goleador, y no reflexiona que está jugando en inferioridad numérica.
Odir Jacques les acaba de dar un ejemplo a todos los entrenadores que trabajan en Costa Rica, incluyendo a Pinto, que jugar al fútbol y ganar no es tan difícil. Hay que atacar y atacar y se debe tener presencia ofensiva con hombres de ataque y no esperar ciertos milagros tácticos para que los carrileros y volantes de llegada acompañen al llanero solitario.
Al Mambo Núñez siempre lo acompañó la Flecha y también Minor Díaz y Oscar Rojas. Alvaro Saborío necesita otro atacante a su lado y no a su espalda. Esperamos verlo así en este partido tan crucial en la eliminatoria.

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