Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 23 Abril, 2012


No se extrañen que hoy por la noche, Orión derrote al Santos.
Si los guapileños pierden, evitan enfrentar a Saprissa o Herediano en una de las semifinales.
Acomodar resultados y escoger rivales, lamentablemente ha sido la característica de esta parte final del campeonato, en la que irresponsablemente no se aprobó una reglamentación anterior, que obligaba en las últimas fechas de un campeonato a jugar todos los partidos a la misma hora.
Los dirigentes que quitaron esa norma, deberían ser juzgados por irresponsables, porque han permitido este desastre de cierre de torneo, donde ha sido fácil vaticinar el triunfo o la derrota de uno u otro equipo, según su conveniencia.
Repetimos, si esta noche Orión vence a Santos, será la cereza a un pastel que empezó a gestarse con la extraña derrota de Pérez Zeledón ante Santos; la vapuleada de Cartaginés a los guapileños y el triunfo, facilísimo de adivinar, de Herediano en el Saprissa ayer.
Quienes habitan el entorno del fútbol costarricense y pensaron que Saprissa derrotaría a Herediano para permitir la posible clasificación del Alajuelense y además, tenerlo seguramente de rival en una de las semifinales, es hombre o mujer de Marte u otro planeta.
Y que conste, porque igual lo escribimos antes de que jugaran guapileños y generaleños: no se trata de comprar o venderse.
Es un asunto de sentido común.
Estamos claros que el Alajuelense perdió la clasificación por no poder derrotar a San Carlos, pero…
Finalmente derrotó a Pérez Zeledón y dependía del triunfo de Limón sobre Cartaginés, que se dio y de que Saprissa, mínimo le empatara al Herediano.
¿Cómo van a esperar los manudos semejante favor de su archirrival y máximo enemigo?
Es como que los Yanquis clasifiquen a los Medias Rojas o River Plate a Boca.
Ya sé que algún fanático escribirá en las redes sociales de que estoy picado porque no pasó la Liga, pero no se trata de eso. El campeonato se ha ensuciado con resultados que se han acomodado no por decisiones corruptas, o compra de conciencias y voluntades, sino por lo que dicta el sentido común.
Saprissa tuvo ayer la gran oportunidad de matar al Alajuelense, borrarlo del mapa, evitarlo en semifinales o en una eventual final y con toda lógica, lo liquidó.
Si hubiese sido al revés, la Liga hubiera hecho exactamente lo mismo.

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