Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 30 Noviembre, 2011


La única sorpresa que presentó Jafet Soto contra el Cartaginés, fue la presencia de Junior Alvarado en el carril derecho de su defensa, en lugar de José Carlos Cancela en la cintura.
A ella subió a Anderson Andrade. En la tripleta defensiva, simplemente Erick Sánchez sustituyó al suspendido Francisco Calvo. Marvin Obando ocupó como lo acostumbra, el carril izquierdo.

Empezando el partido, Cartaginés picó bien precisamente por el costado de Junior y ahí gestó Enéas Da Conceicao la acción del primer gol; pocos minutos después, Daniel Cambronero le hizo un paradón a Pablo Brenes y pare de contar.
En la Nota de ayer especulamos qué hubiera pasado si minutos después de abrir el marcador y antes de que el Herediano empatara, Johnny Chávez se arriesga con una variante ofensiva y mete a Andrés Lezcano por Osman López, aprovechándose de la ausencia de Cancela en procura de un segundo gol, pero es un mero supuesto.
Sorprendió también la salida de Enéas en el receso, pues fue la mejor figura ofensiva del equipo en el primer tiempo.
Y, para los estudiosos de la mente, que nos expliquen por qué el Cartaginés se derrumbó apenas se equivocó su portero y el Herediano le empató el partido.
Un error común y silvestre que cometen los mejores porteros del mundo, fue suficiente para que a los jugadores brumosos y lo más grave, a sus miles de seguidores, les cayeran los 70 años de frustraciones sobre sus cuerpos y el Fello Meza se apagó y dejó de gritar.
Del clásico y como seguidor que soy del Alajuelense, me preocupa la facilidad que tuvieron los jugadores del Saprissa, para rematar de cabeza en la boca del marco sin el mínimo obstáculo.
Saprissa no metió dos o tres goles de cabeza por mala suerte y nada más.
Douglas Sequeira tuvo dos, Gabriel Badilla y José Mena uno cada uno.
Oscar Ramírez debe insistir en este punto, sobre todo porque ya lo tiene anotado en su libreta. Antes del juego en el Ricardo Saprissa, el técnico erizo declaró que le preocupaban tantos goles recibidos en acciones de bola muerta durante el desarrollo del campeonato.
Por lo visto en Tibás, no ha encontrado la fórmula para evitar el desaguisado.
La forma más simple es evitar que el rival centre; hay que cortar los filtros aéreos al área pero esto cuesta un mundo. Fue un milagro que Saprissa no anotara de cabeza.
Ojo manudos con este detalle para el partido de vuelta.

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