Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 15 Noviembre, 2011


No todos los días juega el campeón del mundo en casa.
No todos los años una afición al fútbol provoca la envidia de sus pares en otras latitudes después de ser anfitriona en plazo muy corto, de Argentina, Brasil y España, tres colosos del fútbol universal.
En un poquito más de medio año han pisado el césped del Estadio Nacional, los mejores futbolistas del mundo; se han presentado eventos artísticos de valía; se han organizado ferias científicas en una fiesta global de arte y deporte que lógicamente ha dejado con un largo zíper en sus bocas a los detractores de la construcción del coliseo.
El Mamotreto; el basurero del señor Sobrado; esa mole de cemento que un grupo pequeño de compatriotas quiso que no se construyera y acudió a la Sala Constitucional para impedir su edificación, le abre las puertas esta tarde a la mejor selección del planeta.
¡Vaya gozo y alegría para los amantes del deporte!
Lo más hermoso del entorno que rodea al Estadio Nacional es que desde que se inauguró, los costarricenses lo vieron como algo suyo; la joya es de todos y hemos sabido cuidarla. Visitar el Estadio Nacional, ya sea para escuchar a Skakira o ver jugar a Ronaldinho ha sido asunto de familia y en esto, por dicha, hemos imitado el ambiente familiar que se respira en los juegos de Grandes Ligas en Estados Unidos, visitados por conglomerados familiares enteros.
Hoy juegan Casillas, Puyol, Ramos, Piqué, Xavi, Iniesta, Cesc, Xavi Alonso, Villa, Torres; en fin, la crema y nata de la selección española, la Furia Roja que lidera el universo.
Si estas estrellas se ponen a jugar al fútbol, posiblemente nos despedacen y habrá que ir a las redes a recoger la pelota cuatro o cinco veces; qué importa que nos pasen por encima.
¿Acaso los aficionados no están pagando caro para verlos jugar y admirarlos?
¡Que se suelten esos diablillos rojos y nos arrollen!
Porque si Xavi, Cesc e Iniesta se juntan y la tocan y la tocan y nos bailan y nos golean, habrá valido el boleto. Eso es lo que queremos ver: fútbol del bueno, resultado aparte.
Es mejor esto, que ir a ver a España montar un colectivo lejos de su Patria y simplemente entrenar con el uniforme oficial. Esto no tendría ningún sentido.
Ticos optimistas siempre han existido, algunos esperan ese partido ideal que hace diez años no llega… bueno, tampoco hay que cortarles la ilusión, que para eso también pagaron.

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