Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 2 Noviembre, 2011


En su momento se vio muy mal la decisión que tomó el cuerpo técnico de Liga Deportiva Alajuelense para que tres de sus jugadores titulares buscaran a propósito la quinta tarjeta amarilla en el juego en que despacharon fácilmente a Santos, de manera que cumplieran con una fecha de suspensión en el siguiente juego contra el “queque” de Limón y llegaran limpios al cierre de temporada.
La ruta de los manudos es complicada pues deben medirse contra los otros grandes: van al Fello Meza este domingo; juegan el clásico de visita el miércoles y esperan al Herediano en la fecha siguiente.
Digamos que los cálculos y proyecciones del cuerpo técnico de los campeones, tenían cierta lógica, aunque no fue medido por Oscar Ramírez el daño que esta decisión les podía causar. Sacar por voluntad propia de una formación a tres de sus estelares, Giancarlo González, Pablo Gabas y Macelo Sarvas, fue un riesgo que en su momento el Machillo y sus asistentes no midieron y pensaron que iban a ganar un partido antes de jugarlo. Para ganar los partidos hay que jugarlos.
Automutilarse les salió carísimo a los alajuelenses y perdieron un partido con el “colero” que no solo les costó el no poder alcanzar la cima, sino que en el cierre del torneo, este traspié los puede lanzar a enfrentar al Saprissa en la segunda fase, como ocupantes de las posiciones dos y tres en la clasificación.
Se hizo evidente que prescindir por voluntad propia de tres jugadores determinantes en la alineación del equipo, no fue un buen negocio para los estrategas erizos; debieron analizar más en frío la situación y recordar que no contaban con Jorge Davis ni Jonathan McDonald y que estaban lesionados Luis Fernando Sequeira y Minor Díaz.
A Oscar Ramírez le salió el tiro por la culata, incluso cuando se dieron a conocer los suplentes de la Liga para este juego contra Limón, en reserva el único delantero disponible era Argenis Fernández; los demás eran defensas. Extrañó la ausencia del novel ariete Alejandro Aguilar, que debutó con buen suceso dos partidos atrás.
Creemos que el Alajuelense y su cuerpo técnico recibieron una dura lección que debe servir incluso para otros equipos; esto de autorrecetarse tarjetas amarillas es un atentado al “fair play” y no se ve con buenos ojos. En su momento, el entrenador de la Liga recibió reclamos por esta decisión y vean ustedes lo que le sucedió.

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