Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 6 Octubre, 2011


¡Yo soy un profesional del fútbol!
Lo dicen con un orgullo manifiesto.
Miles no terminaron la educación primaria; mucho menos la secundaria y las universidades solo las conocen por fotografías.
¡Ahh, pero son profesionales!
Son millonarios, famosos y poco cultos.
No leen ni las tiras cómicas.
Si les preguntan por un libro, todos dicen “Cien años de soledad”, y un autor: García Márquez, porque han oído hablar sobre el asunto, pero de la obra, ni la primera página.
De un momento a otro, el mundo se volvió loco y el fútbol se convirtió en una industria que mueve millones de dólares; ellos son los actores de esa industria, pero somos nosotros, los consumidores los que la mantenemos.
Por eso, merecemos respeto.
La FIFA encontró en los medios de comunicación, específicamente las televisoras una mina de oro inagotable; los canales de televisión le pagan al fútbol millones de dólares, que a su vez, reciben de las marcas que patrocinan las transmisiones. Pero, esas marcas, pegajosas y famosas, inundan los medios de propaganda para que los consumidores compremos sus productos.
Entonces, nosotros compramos una navajilla equis; esa marca de navajillas les mete miles de dólares a los canales de televisión, estos se los dan al fútbol y el fútbol se los cancela a los jugadores. Todo empieza o termina por el consumidor; usted y yo, querido lector.
Pero, estos profesionales del juego, como lo hicieron Lionel Messi y sus compañeros de la selección argentina, nos menosprecian y ponen distancia, ellos, millonarios e incultos en la cima, y la plebe, cual leprosos en el valle.
Mendigos de sonrisas, nos tenemos que orinar de la emoción, cuando Ronaldinho o Neymar nos dedican una leve sonrisa o levantan, tan simpáticos, el dedo gordo.
Dani Alves, el defensa derecho del mejor equipo del mundo, no conoce el nombre de un solo jugador costarricense; él, como algunos astros costarricenses que habitan mansiones sin conocer universidades, viven en otro planeta. Son millonarios, pero no saben leer ni los periódicos; un periódico es demasiado para ellos. ¿Borges, Cortázar, Saramago?, y esos, quiénes putas son.
Si Dani Alves, mínimo leyera Marca, quizá sabría algo de Keylor Navas o Bryan Ruiz.
Imposible pedirle peras al olmo.

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