Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 18 Agosto, 2011


El Barcelona es un equipo superior al Real Madrid y pareciera que le mete un gol cuando le da la gana; eso sucedió ayer. Sin embargo, el mensaje que en este par de juegos por la Copa de Campeones, Mourinho le envió a Pep Guardiola para la próxima temporada, pronta a iniciarse, es que ya no habrá más partidos de miedo, de vergüenza para el madridismo; de esconderse atrás para que los catalanes no los aplasten, como sucedió en la Champions.
En la disputa por la Supercopa, el Real Madrid le jugó de igual a igual al Barcelona; se tutearon como dos colosos, como dos titanes, como dos grandes y en los 180 minutos de brega, en varios los merengues fueron superiores a los catalanes y de verdad que merecieron mejor suerte, pero finalmente ganó el mejor, que además de ser mejor, cuenta con suerte y por ahí, por ahí, siempre presente, el favorcito arbitral.
No simpatizo con ninguno de estos equipos, les tengo fobia como a los Yanquis de Nueva York; les reconozco su poderío, grandeza y gloria, pero mis sentimientos nunca se encuadran dentro de clubes e instituciones que gobiernan en mucho gracias a su poderío económico.
No le hallo ninguna gracia ni me apasiona respaldar a un club que hace una semana compró a Alexis Sánchez y tres días después a Cesc Fábregas; el Madrid hace lo mismo y sucede igual en la NBA, la NFL y las Grandes Ligas.
Me agrada más acomodarme con los perdedores, con los clubes que forman talento y como son pobres tienen que venderlo y por eso pierdo siempre con Osasuna, Nápoles y los Indios, salvo contadas excepciones.
Desde luego que estos clubes majestuosos también muestran talento propio; el Barcelona es una fábrica de ellos formados en el Picadero, de donde surgieron entre otros Xavi e Iniesta, los enanos maravillosos de su medular e igual los Yanquis formaron a Posada, Rivera, Jeter, Williams y Canó, pero en estos clubes manda el vil metal, de manera que un Real Madrid superreforzado y que espera con anhelo a Gilmar y un Barcelona que solo esta semana fichó a dos superdotados futbolistas, se dieron bonito en la pelea por la Supercopa y abrieron una enorme expectativa para la Liga, porque ya Mourinho le comunicó a Guardiola que su Real Madrid no va a jugar más al escondite y que si quiere derrotarlo, tiene que ser como ayer, poniendo los catalanes toda la carne en el asador, para poder doblegar a un Madrid con los cojones bien puestos.

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