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Miércoles, 21 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 17 mayo, 2011



La historia es muy reciente y entonces resulta fácil repetirla.
Cuando Mario Sotela abrió irresponsablemente la billetera, varios jugadores de “elite” de nuestro campeonato se embarcaron con los cantos de sirena, dejaron botados buenos salarios, trayectorias, titularidades y se fueron detrás del botín.
Uno de los clubes más “perjudicados” con esa fuga de jugadores fue el Alajuelense; uno de sus jugadores símbolos, capitán, legendario que representa fielmente esto de lo que hablamos fue Harold Wallace.
Totalmente respetuosa la decisión de Wallace.
Solo él a lo interno sabrá si fue la correcta.
Con el agua hasta el cuello; con deudas; planilla inflada; malos resultados y otras yerbas aromáticas negativas, el Alajuelense se transforma y es el expresidente Jorge Hidalgo el que se une a un grupo de dirigentes visionarios que inician la revolución en el plantel.
El paso fundamental es bajar los costos de la nómina.
Se ejecuta una categorización o jerarquización de salarios y las “vacas sagradas” del club aceptan modificaciones a sus ingresos, acordes con la realidad del país y la realidad de nuestro fútbol. Con esta decisión, el Alajuelense limpia el vestidor, lo refresca, lo oxigena y el club entra en comunión: todos los sectores reman por la ruta correcta.
Entonces, no hay más remedio que encontrar el tesoro, al final.

¡Llegó el bicampeonato!
Terminado el campeonato, una hora después empieza a estremecerse el mercado de piernas de los jugadores; la decisión que tomó la directiva del Alajuelense, que inició Hidalgo y sigue el actual jerarca Raúl Pinto, es fresca y reciente.
Entonces, los demás clubes van a imitarla y el primero que lo está haciendo es el Saprissa.
La nueva dirigencia morada liderada por Juan Carlos Rojas está dispuesta y decidida a bajar la inflación en su planilla y que nadie ponga en duda de que las “vacas sagradas” del equipo que ya firmaron renovación de contratos, lo hicieron con modificaciones sustanciales a sus ingresos y los que están en el aire, es porque no las aceptan.
Jorge Vergara pagaba salarios muy altos y ahora la cosa cambia.
Se acabaron los caprichos en el fútbol nacional; llegan a posiciones de mando empresarios con otra visión; cada vez quedan menos dirigentes fanáticos de cartera abierta. La Liga inició la revuelta; hoy sobran las imitaciones porque lo bueno se copia.

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