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Martes, 20 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Lunes 16 mayo, 2011



A los entrenadores se les califica también como estrategas.
Para cada partido y depende de sus circunstancias, tienen que montar una estrategia.
Son los generales de la batalla.
En una pizarra ordenan la estrategia y los soldados van al campo a seguir las instrucciones.
¿Cuál fue la estrategia de Daniel Casas para el juego de vuelta de la final?
Solo sus jugadores la conocen; quienes asistimos al Morera Soto a ver “el combate” (qué fácil ver guerras desde un palco de prensa), podemos darle a la estrategia una interpretación diferente, pero definitivamente es el comportamiento de “los soldados” el que la dicta.
San Carlos no salió a buscar un gol.
Salió a esperarlo, a que llegara por ahí, por algún lado, que es cosa distinta.
“No lo busquemos, pero si llega, bienvenido sea”.
Así fue como interpretamos la estrategia de Daniel.
El técnico de San Carlos rehusó meterse en un partido abierto, de ida y vuelta contra el Alajuelense. Suponemos, solo suponemos, que presintió que no le convenía.
Nos dimos cuenta de este detalle muy temprano; hubo un saque de banda por el lado de Salvatierra a favor de la visita y los jugadores norteños se cambiaron de brazos y lo lerdearon más de la cuenta. Tampoco apuraron ninguna acción de “bola muerta”. Llegaron al Morera Soto sin ninguna prisa.
Pero… ¿no era acaso que estaban obligados a ganar por un gol para mínimo ir a los tiempos extras?
¿No era acaso que si repetían la cercana hazaña en el Saprissa y ganaban por dos goles de diferencia se convertían en campeones nacionales?
¡Sí, campeones nacionales!
¿No valía la pena un riesgo mayor ante la majestuosidad de la conquista?
Sin embargo, los toros no arriesgaron; nunca se escondieron; jamás se enconcharon; era ilógico meter el bus en su marco, pero al final de cuentas, al jugar a la espera de que el gol cayera por alguna circunstancia propia del juego, se dedicaron a cortar y obstruir el fútbol del rival con una agresividad en el contacto que no fue su fuerte durante la temporada en la que jugó buen fútbol y se le fueron yendo los minutos.
Fue difícil comprender, cómo un equipo que sabía que con el 0-0 perdía el campeonato, dejó que el reloj caminara por la ruta que le convenía al adversario.
¿Tan seguro estaba Casas de que su equipo, sin atacar, metía un gol en cualquier momento y complicaba el asunto; o equivocó la estrategia?
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