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Sábado, 17 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 11 mayo, 2011



Uno de los mayores atractivos de la final del próximo sábado será ver cómo juega el Alajuelense.
Llega al partido con obligaciones totalmente opuestas a como debió enfrentar el juego de vuelta ante el Herediano.
La Liga se presentó a jugar contra el “team” con dos goles de desventaja. Ahora, llega con uno de ventaja.
Cualquier analista del fútbol entenderá con estos antecedentes aritméticos, que Oscar Ramírez no está para nada obligado a meterle candela al juego frente a los toros desde el primer minuto, como lo hizo ante los florenses, a los que borraron del mapa con un partido intenso y de plena vocación ofensiva.
El director técnico de la Liga, puede planificar esta final de forma totalmente diferente a cómo se vio urgido de entrarle al Herediano, al que había que meterle dos goles lo más rápido posible.
Hoy, sucede todo lo contrario, porque comentándolo fríamente, los manudos pueden campeonizar sin necesidad de meter un gol. Contra Herediano, estaban obligados a meter dos: ante San Carlos, están obligados a no recibir ninguno.
Noten la enorme diferencia y de esto nace la inquietud o interrogante de poder predecir cómo jugará la Liga.
¿Estará Machillo Ramírez en condiciones y dispuesto anímicamente a regalarles a los fanáticos y seguidores de su divisa un partido arrollador, envolvente e inolvidable como el que dibujaron ante los florenses y convertir el Morera Soto en un manicomio?
Esto podría darse, desde luego si San Carlos lo permite; el anfitrión no va a jugar solo y además ya los discípulos de Daniel Casas enmudecieron el coloso de Tibás y están dispuestos a hacer lo mismo en la grama rojinegra.
Lo que pasa y por los antecedentes que ha presentado el Alajuelense en varios de sus partidos claves e incluso por propias declaraciones del entrenador manudo, ha dicho Oscar que los títulos no se ganan jugando bonito sino sacando el resultado y un 0-0 en Alajuela le da el título a la Liga.
Entonces…
¿Cómo jugará el Alajuelense?
Abierto, arrollador y ofensivo para la gran fiesta; o prudente, precavido, gris, para evitar una nueva embestida de los toros y campeonizar con méritos pero sin alegría.
Los fanáticos erizos querrán lo primero y van a llenar el coliseo deseando y anhelando un partido idéntico al que se le jugó a Herediano. Pero, en el vestuario, Oscar Ramírez, perfectamente, podría estar planificando otra cosa.

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