Logo La República

Jueves, 15 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


NOTA TANO

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 10 mayo, 2011



El único delantero veloz de la cintura para adelante que tiene San Carlos, es Kenny Cunningham. Lo dijimos la semana anterior.
¿De dónde sale entonces que los toros son un equipo veloz?
¿Quién dijo que Alvaro Sánchez, Manfred Russell y Erick Scott son jugadores veloces?
Analizando el fútbol que practican estos cuatro futbolistas que formaron el bloque ofensivo sancarleño, fue que Oscar Ramírez empezó a dibujar la estrategia de la Liga para el juego de ida en Ciudad Quesada.
La velocidad se contrarresta con velocidad y por eso sobre Cunningham fue José Salvatierra con el aporte de Allen Guevara y además, Marcelo Sarvas.
Como Alvaro Sánchez no es un futbolista veloz, sino muy inteligente y técnico, el “Machillo” lo capturó con las tenazas de Juan Gabriel Guzmán y además, por si el talento del diez norteño le alcanzaba para driblar los candados de Guzmán, le caía también Kevin Sancho.
Atrapados Sánchez y Cunningham, se le cortó el oxígeno a Erick Scott, un jugador bien incómodo, pero que tampoco es muy difícil de controlar cuando juega sin acompañamiento. Acosta hizo el trabajo sobre el goleador local y quedó libre el capitán, Luis Marín, al que le ordenaron dejar los lujos en su casa y dedicarse únicamente a despejar. Marín fue una barredora aérea.
Inexplicablemente, suponemos que para Daniel Casas, el cerebro de su equipo y el que marca diferencias, Alvaro Sánchez, se dejó atrapar y no se propuso buscar las llaves que le dieran vuelo y libertad. Se escondió al lado de Guzmán y ni siquiera lo observamos desmarcarse. ¿Habrá seguido lesionado y jugó inyectado?
Anulado el ataque, San Carlos se derrumba cuando no le responde otro hombre clave: Manfred Russell. Cuando al término del partido, Casas nos habla que algunos de sus hombres jugaron un partido de “casita”, pero no dio nombres, el flojo trabajo de Manfred calza en esa definición.
Carlos Acosta y Félix Montoya cumplieron con su trabajo habitual: marcar y recuperar pero este concepto táctico no era urgente en este partido. San Carlos no tenía que marcar; tenía que atacar y atacar y no lo pudo hacer.
Alajuelense les presentó una estrategia de control del partido exquisita, basada en el juego táctico de Sarvas y Gabas y en la explosividad de Sancho y Guevara, dos titanes de la formación, tanto en la liquidación del Herediano como en la ida en Ciudad Quesada.

[email protected]