Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 14 Abril, 2011


Europa tendrá un nuevo campeón.
El Internazionale de Milán, las Naciones Unidas del calcio italiano, campeón de Europa, quedó eliminado por el Schalke 04, el equipo de Raúl, el veterano ex número siete del Real Madrid quien hizo estragos en el juego de ida y ahora la Champions se la van a disputar en un partido a muerte los dos grandes de España, Barcelona y Real Madrid, en una semifinal caliente que puede significar perfectamente el entierro de temporada para José Mourinho o su resurrección (los ocho puntos que lo separan de los catalanes en la Liga lo tienen muerto) y en el otro lado de la llave, el siempre sobrio Manchester United, un club que da ejemplo al mundo del fútbol cuando decide mantener en el puesto de director técnico a Sir Alex Ferguson por los siglos de los siglos y amén, que va precisamente ante los germanos, supuestamente la cenicienta de la instancia.
Los tifosi italianos no quieren al Inter; desde hace muchos años no lo sienten como un equipo representativo del fútbol “azurro” por la legión de extranjeros que lo defienden; claro que se da una doble moral en estos aficionados porque cuando el Inter ganó la Champions, toda Italia se tiró a la calle.
Y es que este Inter de hoy no es el de Burgnich y Fachetti; ni el de Zenga y Mazzola, iconos de un club que representa a un poderoso sector de la nórdica ciudad milanesa, donde también habita el Milán, propiedad de esa “cosa” que algunos llaman Silvio Berlusconi, un magnate egocentrista y desubicado, asiduo visitante de tribunales de justicia en los que abogados muy bien pagados y de escasos valores, normalmente lo sacan de apuros tanto políticos como sexuales.
Los rojinegros del Milán combinan entre sus miles de seguidores la masa popular de la ciudad, con tifosis de las mismas credenciales de los interistas.
En lo personal, cuelgo en mi auto el banderín azul y negro interista, resabio de una pasión larga que llegué a sentir por ese club cuando lo defendieron Daniel Pasarella y Ramón “Pelado” Díaz, afecto que se ha ido perdiendo con el paso de las temporadas y que creemos, llegó a su final, tras la descortesía y falta de valores y educación que mostraron los argentinos interistas, Javier Zanetti y Esteban Cambiasso hacia los costarricenses, la aciaga noche en que el fútbol argentino perdió, por la actitud soberbia de su delegación, el afecto que miles de ticos profesábamos hacia su bellísimo fútbol.

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