Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 2 Abril, 2011


No deja de ser curioso comentar que la zona defensiva de Costa Rica jugó muy buen partido, quizá el mejor, o al menos el más ordenado, desde que Ricardo La Volpe es el director técnico de la tricolor, si recordamos, como lo hicimos en nuestra Nota de ayer, tantas y tan decisivas intervenciones del portero Keylor Navas.
¿Tuvo que fajarse tanto nuestro portero, por el flojo desempeño de su retaguardia o por virtudes del rival?
Desde luego que por lo segundo. Argentina, tocándola, sigue siendo la mejor selección del mundo; el virtuosismo y la técnica de sus jugadores es innata e innegable, los argentinos son los futbolistas más técnicos del planeta y Javier Pastore, José Sosa, Mario Bolatti, Agustín Marchesin, Ever Banega, Lucas Biglia, Fernando Belluschi y compañía no serían excepción.
Gracias a las ganas, al coraje, a la entrega y al orden táctico que presentó Costa Rica en este bonito partido ante Argentina, fue que se evitó un descalabro y si ayer reconocimos los méritos y las virtudes mostradas por Keylor Navas, hoy queremos rescatar el trabajo de la zona defensiva de Costa Rica a la cual pudimos analizar muy bien desde el palco de prensa del Estadio Nacional, pues quedamos casi en línea con ellos en la cancha.
Hubo dos jugadores que destacaron sobre el resto: Dennis Marshall como defensor central por la izquierda y Johnny Acosta jugando libre delante de la línea de tres centrales: Dennis se jugó un partidazo; fue elegante en los cortes, acrobático en la anticipación e incluso ayudó al espectáculo saliendo con pelota dominada como dueño y señor de su parcela.
A Johnny Acosta, su entrenador le ordenó presionar al jugador argentino que condujera la pelota, lo que obligó al manudo a una confrontación heroica, de mucho desgaste físico, pues Johnny fue, corrió, anticipó y marcó a los más talentosos del equipo argentino como Biglia (16), Gaitán (18) y Banega (20). Acosta se ganó el sueldo a puro pulmón en una posición que no cumplía ni con Santos, ni con la Liga, mérito de La Volpe que confió para tan delicada misión táctica en un jugador que no es de los estelares.
A Johnny lo ayudó muchísimo en este trabajo sacrificado y titánico, Celso Borges, un futbolista que debió variar radicalmente su estilo técnico y pausado de juego, por otro de ritmo vertiginoso y de constante movimiento. Al final, Borges no aguantó el ritmo.
Sigo mañana.

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