Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Lunes 14 Febrero, 2011


El nombramiento de Giselle Goyenaga como Ministra de Deportes fue una metida de escarpines de doña Laura Chinchilla, lamentablemente no reconocida por la Presidenta de la República, una vez que la señora renunció “por motivos personales”.
La Presidenta, conocida la “renuncia” de su primera ficha de gabinete, comete como en el baloncesto una “doble falta”, donde deja muy mal parado a su pueblo, al que supone estúpido e ignorante.

Trató de justificar el nombramiento de Goyenaga con un comunicado de prensa (no dio la cara como Gobernante), en el que manifiesta, palabras más, palabras menos, que la seleccionó después de repasar su valioso currículum (¿cuál, doña Laura?) y aferrada a no reconocer su error, ordena a uno de sus ministros decir que en el Gobierno estaban muy satisfechos por “los logros” de doña Giselle.
No sabíamos que no bajarse de un avión en ocho meses, con viajes y gastos en ocasiones no justificados a Europa (un par de veces), Cancún, Acapulco, Puerto Rico, Belice y otros, con ridículos y vergüenzas nacionales incluidos, en este Gobierno se consideran logros.
Le dieron el mérito de conseguir la sede de los Juegos Centroamericanos de 2013, sede que no se tuvo que pelear contra nadie y que estaba amarrada antes de que oficialmente se la otorgaran a Costa Rica; que puso a caminar el programa Costa Rica en Movimiento, aunque en estos diez meses lo único que se movió en el deporte fue el marcado interés de que la Maratón Internacional terminara en el nuevo Estadio Nacional, buen negocio para sus cuestionados organizadores. ¿Cuánto deben pagar los atletas a la hora de inscribirse para tener ese lujo? Recordemos que en esa empresa fue pieza vital poco antes de su nombramiento la ahora caída Ministra.
Además, que la Ministra renunciante impulsó la negociación para promover la ley de creación del Ministerio de Deportes, tema laboriosamente estudiado, trabajado, pulido y puesto a caminar en la administración anterior.
Nos parece que la Presidenta de la República pudo salir más fortificada de este primer sismo en su gabinete, simple y llanamente hablando con la verdad.
La verdad os hará libres, dijo una vez Juan.
Taparla con vericuetos verbales poco creíbles para una población deportiva excelentemente informada, cosa que por lo acontecido después de caer Goyenaga no sucede en Zapote, no es propio de la ciudadana más distinguida del país.

[email protected]