Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 29 Octubre, 2010


Dicen que cada concierto en el estadio Ricardo Saprissa deja libres de polvo y paja, $40 mil.
Mínimo se organiza uno por mes y en ocasiones algo más.
Para montar un evento musical, únicamente a los que compran asientos VIP Platinum o VIP general los tratan con respeto. Sillas blancas y alfombras rojas.
Los limpios, los que compran general, popular o zacate de a parado, quedan destinados al basurero que es el coliseo en tiempos actuales. Digo esto y con todo respeto, porque como periodista, cada vez que voy a dar cobertura a un partido en el Ricardo Saprissa, compruebo el abandono y la suciedad en las sillas y mesas que nos sirven para trabajar, muchas ya rotas y otras, tras los aguaceros actuales, inhabitables. Polvo, barro y suciedad inundan los palcos de prensa, detalle que contrasta con la hermosa ubicación de ellos, sin duda el mejor espacio para la prensa deportiva en todo el país y la gentileza de los empleados del club que nos atienden.
Entonces, terminado el concierto y recogidas las sillas VIP, los que compraron en el basurero lo dejan mucho más sucio y el club (Vergara) cobra los $40 mil y se olvida del mantenimiento. La pocilga aumenta.
Este detalle, pareciera ser que se traslada al equipo; la prioridad del dueño del club es hacer dinero y no ganar títulos. Para ganar títulos hay que invertir; para llenarse de plata, basta con alquilar.
La mina de oro es vender jugadores y el Saprissa lo ha hecho a total satisfacción de su propietario; la mejor extra son los conciertos. Así, todo va para adentro, pero, poco o nada va para afuera. No se invierte en la nómina y mucho menos se invierte en el mantenimiento del estadio.
Entonces, como lo afirmó el aficionado Juan Carlos Quirós en las redes sociales, comentando la Nota de ayer, quizá no fue que los saprissistas abandonaron al equipo, sino al revés; que el Saprissa abandonó a sus seguidores, con una serie de decisiones desacertadas, una tras otra.
La última y más reciente fue prolongar el viaje a Nueva Jersey por unos dólares más. Esto en lo futbolístico tuvo un costo muy alto: la derrota contra Puntarenas.
Para suerte del saprissismo, su equipo compite en un campeonato mediocre donde sobreviven ocho de 12.
Todavía existe oportunidad de respirar.
En otro sitio un poco más serio, el Saprissa estaría muerto.

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