Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 27 Mayo, 2010


Presentación decorosa de Costa Rica en el estadio Félix Bollaert de Lens contra los anfitriones franceses, que le pusieron al amistoso todas las ganas.
Raymond Doménech, el técnico de los galos, se despedirá de su puesto apenas termine el Mundial; ya le nombraron sustituto, Laurent Blanc (lo recuerdan cuando besaba la calvita de Barthez), y parece que los mundialistas franceses están en buena comunión con su entrenador y quieren solidarse temprano con él.
Francia tomó el fogueo en serio y eso valora el trabajo de la tricolor que, se debe reconocer, se perdió del rectángulo casi media hora del segundo tiempo, sin fatales consecuencias, después de una primera parte cara a cara contra una oncena anfitriona que nos mostró un futbolista fuera de serie, Gourcouff; desde luego Ribéry y su fútbol picante y vertical, quien, recostado por la entreala izquierda, llevó por la calle de la amargura primero a Myrie y después a Gamboa y otro futbolista buenísimo en la cintura, Malouda, que fueron el trípode en que Francia basó su accionar.
El equipo de Ronald González pasó el examen; la formación titular se paró firme ante los galos con un sistema 4-2-3-1, donde los cuatro defensores en línea, Myrie, Sequeira, Segares y Díaz fueron acuerpados en las coberturas por el centro del ataque francés, por Azofeifa y Barrantes.
Hernández, Ruiz y Martínez formaron otro bloque en el centro del campo y Ureña ofició de ariete en solitario, eso sí, muy escondido por el sector izquierdo, donde su velocidad topó con la del pequeño carrilero, Sagna, quizá más rápido que el “siete” nacional.
Como el partido era taco a taco, el gol de Carlos Hernández y el posterior empate en autogol de Douglas, no sorprendió a nadie. Se jugó abierto en busca del gol y las dos oncenas lo hallaron.
Pero, el partido dio un vuelco favorable a Francia, cuando entró Parks por Josué; Costa Rica se perdió tácticamente y este fenómeno debe ser bien analizado por nuestro cuerpo técnico, cómo una sola variante y en ofensiva desordenó todo el sistema táctico del equipo y entonces los galos se nos vinieron encima, 30 minutos del segundo tiempo y no nos anotaron gracias a Keylor Navas y al buen trabajo de la zona central defensiva.
Lógicamente cayó el gol del triunfo, pero Costa Rica se sacudió del dominio anfitrión y terminó el juego con los mismos honores con que se tuteó toda la primera parte.

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