Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 15 Mayo, 2010


A la presentación de Oscar Ramírez como nuevo director técnico del Alajuelense le faltó fuerza y unidad.
Sobre todo por lo que se comentó en los previos sin que llegara a confirmarse.
Se dijo que el “Machillo” quería asumir sus funciones con Alejandro Larrea como asistente técnico, pero que la dirigencia manuda pretendía, asunto que logró, que fuera Mauricio Montero el asistente, de manera que el popular “Chunche” siguiera las funciones que cumplió con Luis Roberto Sibaja.
Esto fue un rumor de mucho peso que nunca se convirtió en noticia, pero en ocasiones es necesario incluso, desmentir los rumores.
La directiva del Alajuelense lo hubiera logrado y hubiese dado un primer golpe de efecto, si en la mesa de presentación de Ramírez, se hubiera sentado al lado del nuevo timonel, Mauricio Montero.
Ahora, no solo faltó Mauricio. Tampoco estuvo el presidente del equipo, Jorge Hidalgo, lo que convirtió un acto trascendental para la institución rojinegra en una conferencia de canchas abiertas.
Y que no nos salgan con excusas de horario, porque desde la noche anterior se sabía del nombramiento del “Machillo”, porque incluso se publicó en la prensa el mismo día de esa conferencia.
Sabemos que Oscar Ramírez es de bajo perfil y que no le “cuadran estas varas”, pero desde el momento en que aceptó ser el nuevo técnico de la Liga, quedó bajo las órdenes de un patrono y tocaba a este organizar, aunque fuese a la carrera, la presentación de Ramírez como un evento de fuerza, de unión, de imagen entre dirigencia, cuerpo técnico y jugadores, lo que no se vio por ninguna parte.
Faltó el presidente Hidalgo; no había nadie del cuerpo técnico y ni un solo futbolista rojinegro; señal de ¿desunión? o de desorganización.
La lógica dictaba que en la mesa principal estuvieran el presidente del club; mínimo el capitán del equipo, Luis Antonio Marín; Mauricio Montero, como señal de aceptación de parte de Ramírez e incluso Paúl Mayorga, una figura emblemática del club, recién recontratada como entrenador de porteros.
Detalles, meros detalles. En lo futbolístico, que es lo que interesa, la familia manuda, entre la que me incluyo, está feliz y acepta de buen agrado y mayoritariamente la escogencia de Oscar Ramírez como nuevo entrenador, como aplaudió en su momento los fichajes de Jorge Davis y Juan Gabriel Guzmán.

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