Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Martes 27 Abril, 2010


Un equipo pequeño como Santos, que pierde para la segunda fase a cuatro titulares, uno en cada una de las zonas que forman el esqueleto de una formación y no lo resiente, a la hora de enfrentar a un rival con una de las nóminas más potentes del torneo, merece todo nuestro reconocimiento, lógicamente enfocado hacia su cuerpo técnico, específicamente, Ronald Gómez.
Al César lo que es del César y si bien es cierto, la “Bala” finalmente se vio beneficiado por “la forma” en que se juega nuestro campeonato, esa ventaja igual la tenían los otros entrenadores.
No pudimos seguir en directo la trayectoria del Santos; la verdad fue hasta el pasado domingo que lo vimos jugar “en persona”. Pero, sí seguimos las constantes declaraciones de su técnico que insistía al final de cada partido y aunque lo perdiera, que su equipo jugaba muy buen fútbol.
Por lo que le observamos el domingo en el Fello Meza, el estratega llevaba razón.
Debido a la bronca con los brumosos, Santos se quedó sin su portero titular, Pablo Camacho: sin uno de sus defensores estelares, Leonardo Araya; perdió a uno de sus futbolistas símbolos, Yeinor Santamaría y además, a su artillero y goleador, Fernando Sequeira. Esto es mucho para una nómina modesta.
Enfrentaría a un Herediano cuyo técnico se dio el lujo de dejar en banca en la vuelta contra los santistas a jugadores como Mauricio Solís, Félix Montoya, Berny Solórzano, José Sánchez, Carlos Hernández y Rafa Rodríguez, titulares en cualquier planilla de nuestra primera división.
Salta a la vista la desproporción.
Sin embargo, Santos eliminó al Herediano y durante la serie corta de 180 minutos, nos enseñó que el trabajo en las fuerzas básicas del club ha sido serio, profesional, inteligente y bien conducido, porque de otra manera es imposible que veinteañeros como Elbert Núñez, Osvaldo Rodríguez, Carlos León, Johan Venegas, Ariel Rodríguez y Alonso Salazar, entre otros, le jueguen de tú a tú y cara a cara, incluso superándolos táctica y técnicamente, a futbolistas de larga trayectoria e incluso seleccionados nacionales, como los que aportó el Herediano en la serie.
Todo el mérito para los que llevan las riendas de las fuerzas básicas santistas, que dan grandes frutos y desde luego para Ronald Gómez, por confiar en sus juveniles y no hacer drama cuando se quedó sin el esqueleto del equipo.

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