Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Jueves 22 Abril, 2010


Extraterrestre, Barcelona solo tiene uno: Messi.
Si usted logra bajarlo a tierra, puede que empiece ganando.
Por ahí empezó el antipático de Mourinho a forjar uno de sus triunfos más relevantes como director técnico, victoria que le abre de par en par las puertas de la Casa Blanca en Madrid, para cuando quiera.
El Inter tenía que bajar a Messi al planeta; no era bueno para los intereses de este equipo que juega en el campeonato de Italia, sin un solo futbolista italiano de titular, dejar a don Lionel en órbita.
La receta radicaba en que el balón cayera poco en los pies mágicos del 10 argentino; sin bola en pie, Messi es uno más en la cancha. Entonces, se ordenó presionar la salida de las bujías del pequeño malabarista, que usualmente son Alves, Xavi y Busquets y desde luego que Iniesta, pero este estaba ausente por lesión.
Quienes presenciaron en Tiquicia el partido por televisión, observaron como desde el inicio, la retaguardia interista presionó en la mitad del campo e incluso en territorio defensivo barcelonista, la salida de los constructores de juego del equipo de Guardiola.
¡Al Barcelona es prohibido dejarlo pensar!
Entonces, había que cortar los circuitos generadores de fútbol y para ello, el Inter contaba con buenos soldados: el sector izquierdo del Inter marca muy bien; tácticamente es fuerte con Cambiasso, Motta y Pandev e incluso Stankovic cuando es titular o variante.
Fueron los tres primeros jugadores los que se alternaron, jugando por zona, para presionar el fútbol de Alves, Xavi y Busquets, porque por el otro sector, el derecho, el equipo de Mourinho es mucho más veloz, penetrante y técnico, a partir de la salida con balón dominado de Maicon, pasando por Zanetti como hilo conductor hacia los predios de Milito y Eto’o.
El Internazionale ganó bien: lo reconoce el propio Pep Guardiola, que aprobó el buen fútbol de su rival, ayudado por algunas decisiones erróneas arbitrales, muy corrientes en Europa y que en decenas de ocasiones han favorecido a los propios catalanes.
Entonces, Mourinho ordenó cortar ideas, prohibido que los rivales tengan tiempo de pensar y también, en la pizarra del vestuario interista, habrá conversado de esto que comentaremos mañana.

[email protected]