Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 12 Abril, 2010



Tsunami en la cima; terremoto en el sótano y huracán en el cierre de temporada.
Narra Cristian Williams, presente en el estadio Guillermo Vargas, que en las gradas, los seguidores de Ramonense se comían las uñas. Se cobraban tiros de esquina y los libres por el hábil Warren Granados y el balón caía y caía en la zona de candela de la retaguardia sancarleña, pero nadie la empujaba a la red.
Un breve contacto de la pelota con los cordeles, le significaba a San Ramón en primer lugar, depender de ellos mismos para sobrevivir en la primera división y segundo, la posibilidad de clasificarse a la segunda fase del campeonato.
Urgía un gol de oro; de esos que valen plata, pero la conquista no llegó y ahora los poetas, con solo 90 minutos por jugar, pueden incluso ganar ese último partido, que será de visita contra el campeón nacional y aún así, firmar el descenso.
También nos cuentan que como el Lito Pérez estuvo cerrado, los centenares de seguidores de la Universidad, no se comieron las uñas –se tragaron las manos-, mirando, mientras presenciaban en los canales de la TV las transmisiones de los juegos Aguilas-Saprissa, Pérez-Alajuelense y Herediano-Brujas, la esquinita de la parte baja de la pantalla, donde se inscriben los resultados de los otros partidos de la jornada, suplicando que nunca, pero nunca, la TV registrara ese gol poeta, que hacía totalmente inútil la valiosa victoria celeste en el puerto.
Desde luego que el sótano se estremeció por las réplicas, pero…¿en la cima?
Olas gigantescas y monumentales movían el pequeño velero de papel de un lado al otro: cada gol en el Edgardo Baltodano -y fueron cinco-, movió el liderazgo como titilan los monigotes.
Alajuelense y Saprissa se movieron para todo lado y fueron líderes y sublíderes al compás de los caprichos en los marcadores.
El gol de Erick Marín en el Valle, seguido de inmediato por el de Armando Alonso en la ciudad blanca, provocó el primer sismo; pero cuando Mario Peralta se acordó que el metía goles y por eso Hernán Medford se lo llevó a Liberia; su derechazo trepó a la Liga al tope de la clasificación, donde estaba acurrucada después del clásico.
Más en la Saprihora, que también cuenta de visita, Jairo Arrieta, le cerró “la jeta” (disculpen la rima pachuca), ya ustedes saben a quien y la “S” atrapó la cima.
¡Dramático o simplemente, interesante!

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