Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 10 Abril, 2010



Aguilas finalmente no le pudo hacer el favor al Saprissa y ahora tiene en sus piernas, hacerle el favor al Alajuelense.
Así es la vida y así es el juego del fútbol.
Cuando los morados saboreaban el primer lugar de la clasificación general, Argenis Fernández decidió meterse de picada en el área liberiana, lo cazaron, penal y gol de Cristian Oviedo. En segundos, la Liga recuperó el liderazgo.
Ahora, el que llega de visita a la otrora ciudad blanca es el Saprissa y su ex técnico, que lo llevó a la cima y a la gloria en el Mundial de Clubes, Hernán Medford, podría sepultarlo en sus aspiraciones de ganar la primera fase del campeonato.
Así es la vida y así es el juego del fútbol.
Mientras las Aguilas terminan de convertirse en eventuales jueces que podrían dictar sentencia, favoreciendo o “condenando” a los “indiciados”, toca el turno a Pérez Zeledón.
En el mismo momento en que Saprissa va a jugarse el pellejo a Liberia, Alajuelense hace lo propio en el Valle de El General contra los guerreros del sur, que aritméticamente están vivos. Están cuatro puntos abajo del Cartaginés, con seis en disputa de manera que los brumosos aún no firman su clasificación.
¿Por qué Pérez Zeledón puede, como las Aguilas, dictar sentencia en cuanto al equipo ganador de la fase primera?
Porque cierra de visita en Tibás ante el Saprissa.
En esta jornada 15 y penúltima del Verano, Cartaginés se clasifica si derrota de visita a Santos; también se clasifican, si ganan sus compromisos, el Herediano y Puntarenas, siempre y cuando Ramonense empate o pierda con San Carlos.
Si el domingo ganan florenses, chuchequeros y poetas, los dos clasificados restantes del Grupo B, que acompañarían a San Carlos, se definirán en la última jornada.
La Universidad se juega un chance en el Puerto y quienes no tienen nada que hacer, después —paradójicamente— de hacer el ridículo en el certamen, son los dos últimos campeones, Aguilas y Brujas en una temporada decepcionante que para suerte de sus entrenadores, no les ha traído, por ahora secuelas.
Brujas nunca arrancó a pesar de sostener el 90% de la nómina monarca y lo sucedido con las Aguilas es todo un enigma, sobre todo, si repasamos tantísimas alineaciones diferentes que planteó Medford durante la competencia, señal inequívoca de que se dictaron códigos de vestuario que no trascendieron.

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