Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 24 Febrero, 2010



Un fútbol de tan bajo nivel como el costarricense y que además, planifica (con el perdón del término) un campeonato tan poco competitivo, no puede darse el lujo de tener dos campeones por año.
Eso es un asalto a mano armada a la calidad.
El acuerdo de la mayoría de presidentes de clubes de autopremiar la mediocridad de los equipos que presiden, de tal manera que se clasifiquen a la segunda fase del próximo torneo, ocho de 12 equipos, un atentado a la sana competencia, decisión que obligó al director técnico de la Selección Nacional, Ronald González a pegar el grito al cielo, marca un paso gigante de retroceso en las ilusiones tempranas que tienen los ticos de ver a la tricolor en el mundial de Brasil.
Cuando se anuncia una nueva fórmula para jugar el campeonato, cada costarricense tiene su propio plan. Nuestro correo está inundado de sugerencias; Javier Rojas propuso un sistema, pero Juan Pérez tiene otra idea; el Puma Rodríguez del Cartaginés desea una cosa, pero Jorge Hidalgo de la Liga piensa distinto y ahí vamos, del Verano al Invierno y del Invierno al Verano, dándoles oportunidad a clubes como Liberia y Brujas de coronarse monarcas, sin saber a ciencia cierta, nadie, si esto ha sido bueno o malo, negativo o positivo para el fútbol costarricense, pero sobre todo, para esos clubes que se proclamaron campeones.
¿Pudo levantar Liberia una afición leal que se haya entusiasmado de tal manera con la corona, que sigue al equipo a todas partes? Pareciera que no, porque incluso el club hasta cambió de nombre.
¿Y Brujas?
Con el título en la bolsa se mete al siguiente torneo y pasa cuatro o cinco partidos sin meter un gol y sin ganar e igual sigue jugando con las gradas vacías.
Si por ausencia de regionalismos y si por exclusivos intereses económicos, no hay más remedio que jugar campeonatos tan poco competitivos como los que en este país se organizan, lo menos que se puede decidir es no regalar títulos cada tres meses y volver al sistema de un campeón por año, con la serie final entre los monarcas del Invierno o el Verano.
Quizá esto nos quite a todos un poco la vergüenza por estar premiando a los mediocres y a la mediocridad; dirigencia que aprueba y decide sin pensar; sin abrirse a variantes; con pereza y sin imaginación.

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