Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 4 Noviembre, 2009



El fútbol de Costa Rica está contaminado.
En mis 40 años de ejercer el periodismo deportivo, en pocas ocasiones he notado tantos focos de infección sobre el cuerpo enfermo del deporte preferido de los costarricenses, que bien puede provocar en muy pocos meses el colapso que lo lleve al panteón.


Sobre esto ya se han pronunciado otros colegas.
Precisamente mi compañero Luis Fernando Rojas, mantiene una pugna con otro de nuestros “cuates” de sección, Cristian Williams, sobre el hoy y el mañana del fútbol nacional.
Luis Fernando olfatea, observa y analiza que cuando un domingo mira la Sabana al tope de gente, que prácticamente no cabe un alfiler; La Guácima a reventar en una prueba de motores; los patinadores aplaudidos por centenares de aficionados en su nueva pista; decenas de atletas compitiendo y desarrollando músculo en carreras, ciclismo de montaña, triatlones, a la misma hora en que los estadios de Desamparados, el Ecológico, el Saprissa y el Rosabal Cordero lucen vacíos, a pesar de que están jugando sus primeras divisiones, algo está pasando y desde hace rato.
Cristian opina lo contrario; el fútbol es pasión y esta no ha disminuido en el gusto de los costarricenses. La mejor prueba es la Selección Nacional, que juega con el estadio a reventar y siempre los campeonatos se calientan en las fases de cierre. Por ratos, baja la temperatura, pero basta un chispazo de algún equipo, del seleccionado o de los jugadores y la alegría por el fútbol renace en los ticos.
Las preferencias de los costarricenses por el fútbol, nunca desaparecerán, parece afirmar Williams.
Puntos de vista opuestos de dos periodistas deportivos profesionales, graduados universitarios, que lo ponen a uno a reflexionar y también a tomar partido y, a como están las cosas hoy en el balompié criollo, perfectamente puede triunfar la tesis de Rojas, si no se produce una revolución en todas las instancias en que se mueve.
Un sector que en lo personal me frustra y preocupa es precisamente el de la prensa deportiva nacional; estamos haciendo periodismo deportivo de farándula, de chisme, de poner a pelear a los actores, sin orientación, análisis, profundidad, proyección, prensa deportiva vacía, hueca, incolora, inodora e insípida. Este es uno de los sectores obligados a cambiar, para que pueda exigir a los otros lo mismo.

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