Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Sábado 19 Septiembre, 2009



Escoja usted al mejor técnico de fútbol en el mundo, que no puede garantizar una victoria de Costa Rica contra Estados Unidos en Washington.
Tampoco Rodrigo Kenton. Ni René Simoes.
Por eso es que en la situación actual en que se encuentra la Selección Nacional en la hexagonal y luego de desaprovechar el puntaje que acumuló en su primera vuelta, resulta intrascendente opinar de la mucha o poca calidad que pueda tener el brasileño en su profesión.
Esto nos los explica muy bien un aficionado que envió este comentario a mi nota.
“Tano, el problema va mucho más allá de quien sea el DT de la selección. Analicemos los últimos resultados en competencias internacionales conseguidos por la Sele y los equipos, empezando por la pérdida de Herediano ante Cruz Azul y terminando en la del Saprissa contra Columbus: un gane, un empate y 7 derrotas; 5 goles a favor, 29 en contra; 4 puntos ganados de 36 disputados, para un 11% de rendimiento. Los números no mienten. Ocupamos un cambio extremo en nuestro fútbol, pues estamos perdiendo competitividad a pasos agigantados. Quitar a Kenton y poner a Simoes no va a arreglar nada”.
¡De acuerdo!
Entonces… ¿Había que dejar a don Rodrigo?
Tampoco.
En el lapso en que golearon a Herediano, Liberia Mía y luego Honduras le metió cuatro a la tricolor, a Kenton se le fugó el vestuario y no lo iba a recuperar jamás. Las derrotas ante México y El Salvador completaron su despedida.
Había que nombrar un sucesor y Simoes se sacó la rifa; bien atractiva sin duda, sobre todo para un desempleado. Firmado el brasileño no cabe hablar de su capacidad, porque si la tiene, no nos asegura la clasificación que incluso se nos escapa si Honduras gana sus partidos restantes y si no la tiene, igual nos quedamos para el repechaje.
La lección que deben aprender nuestros dirigentes de lo sucedido a Costa Rica en la hexagonal y esa serie de descalabros de nuestros mejores equipos, los debe guiar a una reestructuración revolucionaria de esta disciplina que debe arrancar en la liga menor, con maestros extranjeros que les enseñen a jugar fútbol a nuestros niños, maestros que se pueden pagar si los dirigentes recortan los costos de sus planillas.

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