Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Viernes 3 Junio, 2016

Siempre he sentido curiosidad por un concepto que se utiliza mucho en la radio deportiva a nivel de narradores y comentaristas, cuando un seleccionado nacional falla en alguno de sus departamentos.
Digamos que en un determinado partido se equivoca el portero, la defensa o los delanteros dejan escapar ocasiones de gol propicias.


Acaba de suceder por ejemplo en el juego amistoso entre Costa Rica y Venezuela, partido en que la zona central defensiva de nuestro seleccionado se partió y se vio muy mal.
Dicen los narradores y los comentaristas.
“Esto (el jugar así de mal), no puede suceder en la Copa América”. O dicen: “en un Mundial no nos perdonan”.
Entonces, dan por un hecho o dan por sentado que en una competencia de mayor relevancia que un juego amistoso, los rivales siempre se van a aprovechar de los errores para anotar.
Así las cosas y según el criterio de nuestros colegas de la radio deportiva, por ejemplo, Duarte, Acosta y Watson jugaron muy mal ante Venezuela, pero los suramericanos no anotaron, ni se aprovecharon de sus yerros porque no era un evento relevante.
Si Costa Rica y Venezuela se enfrentan en la Copa América, entonces sí, los venezolanos meterán todos los goles producto de nuestras debilidades.
Repasen y verán que es una frase muy trillada de los hombres de la radio deportiva.
¡En un Mundial no perdonan!
¡En la Copa América no nos van a perdonar!
No comparto estas opiniones; me parece que igual se va a jugar mal o bien, habrá errores y aciertos; se perderán oportunidades de gol y las retaguardias lucirán seguras o flojas sin que tenga que ver absolutamente nada la jerarquía del evento.
En un Mundial de Fútbol, en una Copa América o en la Eurocopa, se van a presentar defensas tan erráticas como la nuestra ante Venezuela y eso no garantiza que el rival va a meter todos los goles, derivados de esos yerros.
Y, hablando de Copa América, a esperar la alineación de Costa Rica en su primer partido frente a Paraguay para proyectar si Óscar Ramírez se arriesga a enfrentarlos con solo un volante recuperador como Celso Borges o le pone a su lado otro compañero de similares características, tipo Tejeda, Azofeifa o Granados. Depende de esa única variante, el rostro de la Tricolor cambia porque si el Macho mete a otro mediocampista, pierden opciones de jugar figuras como Bolaños, Venegas, Ureña y Saborío.