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Lunes, 19 de noviembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Sábado 09 julio, 2016


Imposible ganar la Eurocopa sin enfrentar en el camino a alguno de los “cocos” de la competencia. A Francia, país anfitrión, finalmente se le terminaron los postres que le tocaron en la llave de la clasificación y se topó con el gigante matón: la mejor selección de fútbol del mundo…y ganó el gallito.
Así es la cosa mariposa.
A los futbolistas alemanes les dio por jugar al baloncesto en su área defensiva y disputan el balón con las manos abiertas y hacia arriba. Pues, contra Italia a Boateng le pitaron un penal que anotó Bonucci y metió a los italianos en el partido y en la semifinal ante Francia, le tocó el turno de manosear la pelota a Schweinsteiger, otro penal que Griezmann dejó en los cordeles del bueno de Neuer.
La verdad que Italia daba la impresión de que no iba a meter un gol nunca ante los germanos y en la semifinal, antes de que anotara el artillero del Atlético de Madrid, los “panzers” dominaban el juego a su antojo. Dos manos tontas, infantiles e innecesarias pusieron a los bombarderos de Joachim Low contra las cuerdas y terminaron ahorcados.
Antes de metérsele al tren, Francia enfrentó a Suiza, Albania, Rumania, República de Irlanda e Islandia, un completo festival de pasteles con el respeto que merece el fútbol de todas estas naciones clasificadas a la Eurocopa.
El primer grande de turno le tocó ya en la semifinal y terminó bailándoselo, después de que Griezmann empujó a la red el 2-0, gestado en un error garrafal de Kimmich, combinado con una genialidad de Paul Pogba.
Fue interesantísimo ver a los alemanes contra la pared, después de que terminó el primer tiempo 1-0 en su contra. Más acostumbrados a ir ganando sus partidos, pocas veces juegan con el marcador en contra, de ahí que analizar el desempeño de los teutones tratando de doblegar la defensa anfitriona, fue toda una lección táctica para cualquier estratega.
Lo intentaron por todas partes, arriba, abajo, desdobles, juego abierto, filtros rasos, remates quemantes, uno al poste, otro lo sacó Hugo Lloris y no pudieron. Ni siquiera descontaron.
Muy inteligente la defensa francesa, liderada por Koscielny y el nuevo defensor del Barcelona, Umtiti. Se paró firme, no regaló zacate, no reventó balones y propició contraataques por los costados con Sagna, Sissoko y Evra.
Ahora los espera la Portugal de Cristiano Ronaldo, un equipo más latino que Alemania, que les podría hacer más daño.