Logo La República

Domingo, 16 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Martes 28 junio, 2016


¿Cómo un seleccionado de fútbol que le mete siete goles a México, pocos días después no puede anotarle ni uno a la Argentina?
¿Cómo Lionel Messi anota tiros libres espectaculares, impresionantes, que superan valladares humanos desde todos los ángulos y distancias y luego manda a las nubes un remate desde el punto de penal?
¿Por qué dos de las mejores selecciones suramericanas, no tienen capacidad de meter un gol en 120 minutos?
Estuvieron en el zacate, futbolistas millonarios que forman parte de los mejores clubes del mundo, dedicados más a destruir que a construir. Estrellas del fútbol que a base de reclamos, malacrianzas y empujones, convirtieron al árbitro central del juego en el actor principal del evento, pasando ellos —los astros— a un segundo plano.
Se perdieron ocasiones de gol “muertas” y cuando se acertó en el remate, en aisladas oportunidades, los porteros Romero y Bravo demostraron su valía.
Final de la Copa América Centenario.
¡Chile campeón!
Partido de roce, de choque, de patada, de expulsiones.
Juan Antonio Pizzi le ganó la partida al Tata Martino.
En los años 90, tuve la oportunidad de pasar una semana al lado de Pizzi, jugador en aquel entonces del Valencia de España. Héctor Núñez, mi recordado amigo era el técnico.
Pocas veces en mi carrera profesional he topado con un jugador profesional tan rebelde y poco leal; como no era titular, boicoteaba las instrucciones del cuerpo técnico en los predios de Mestalla.
Años después, con el título de entrenador en su carpeta, el argentino Pizzi se consagró dirigiendo al León en México, de donde fue firmado para ser el técnico de la selección chilena en lugar de Jorge Sampaoli. La Copa Centenario lo acredita como un estratega conocedor e inteligente, que puso a jugar a Chile en un altísimo nivel.
Un nuevo título que se le escapa a la selección número uno del escalafón mundial de FIFA, provocó un sismo a lo interno de la delegación albiceleste.
Así, al calor del fracaso, Lionel Messi y Javier Mascherano le dicen “chau” a la representación de su patria. ¡Se acabó!, expresó el diez del Barcelona.
Habrá secuelas en el fútbol argentino porque el fracaso se hizo costumbre y eso no va con una nación que alimenta de talentos futbolísticos a las mejores ligas del planeta.
Habrá que enfriar la mente y el corazón de Messi, Mascherano y otros.
Mientras, gritemos todos ¡Chile, Chile, Chile, ra ra ra…!