Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 22 Junio, 2016

El Osasuna de Pamplona ascendió el pasado fin de semana a la primera división del fútbol español. Les voy a narrar una bonita historia.
Fui educado y orientado por sacerdotes dominicos españoles, tanto en la Iglesia de La Dolorosa como en el Colegio Los Ángeles, del que egresé bachiller.


La mayoría de esos padres eran navarros, seguidores del Osasuna y en lo personal me hicieron encariñarme con ese equipo. Muchos años después y en funciones de periodista deportivo lo adopté como “mi equipo” en España, por encima del Atlético de Madrid.
El 18 de mayo de 2014, Osasuna descendió a la segunda división o Liga Adelante, como la llaman en España. La temporada de 2015 fue un desastre y los “rojillos” se hundieron en los últimos lugares a punto de que quedaron a un paso de descender a la tercera división. En la última fecha, la 42, Osasuna perdía como visitante ante el Sabadell 2-1, resultado que lo condenaba al descenso, pero en tiempo de reposición, al 92, un remate de cabeza de Javier Flaño, uno de sus jugadores iconos empató el juego 2-2 y ese punto de oro dejó a los de Pamplona en segunda división.
En esta campaña, Osasuna ocupó varias fechas el primer lugar y durante 34 jornadas habitó en posiciones de ascenso, pero finalmente quedó en el sexto lugar, gracias a que goleó 5-0 al Oviedo en la última fecha. Para entrar a los “playoffs” ocupaba que otros clubes como Córdoba y Zaragoza perdieran unidades y que Girona no goleara a Ponferradina que se jugaba el descenso a tercera.
Finalmente fue Girona el que le “regaló” la clasificación a las “playoffs”, donde tercero y cuatro se miden con quinto y sexto ida y vuelta. Habían ascendido directamente Alavés y Leganés.
Pues bien, el Osasuna, que entrenaba Enrique Martín Monreal, triunfó en sus cuatro juegos por el ascenso, eliminando primero al Córdoba y paradójicamente, dejando fuera de combate en la serie final al Girona, el club gracias al cual pudo meterse en los “playoffs”.
Los “rojillos” un equipo aguerrido como todos los vascos, de sangre caliente y pierna fuerte, incomodísimo para cualquier rival y que no hace muchas temporadas, Javier “Vasco” Aguirre logró clasificarlo a la Liga de Europa, vuelve a la máxima categoría para delirio de sus seguidores en los que me encuentro.