Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 1 Junio, 2016

Así a la distancia y con solo mirarlo de pie dirigiendo desde la zona técnica a sus discípulos del Real Madrid, me queda la impresión de que Zinedine Zidane está en pañales en su nueva profesión.
A este pan de azúcar, un caballero del fútbol a pesar del incidente con Matterazzi, se le juntaron los astros para convertirlo de la noche a la mañana en el técnico que le dio a la Casa Blanca su Champions número once. Conquistó en pocos meses lo que decenas de sus colegas nunca lograron en años, pero mis 47 primaveras en el periodismo deportivo me lanzan señales de que “Zizou” está demasiado verde en la nueva ruta que escogió, después de ser indiscutiblemente uno de los mejores futbolistas del mundo.


Y no pienso usar la trillada frase de que ojalá que me equivoque porque no me va ni me viene el futuro de este señor, al que respeto inmensamente porque fue de los pocos que dignificaron su profesión en el terreno de juego.
Mi olfato dicta de que Zidane ni sabe dónde está parado y no proyecto por ninguna parte que el Real Madrid ganó la Champions por la estrategia dictada o planificada por su nuevo entrenador. Todo lo contrario, metió los escarpines agotando las tres variantes antes de que terminara el tiempo reglamentario (solo una de ellas obligada por la lesión de Carvajal) y dejó a su equipo en muletas para los tiempos extras, guion que no aprovechó en esta ocasión un calculador Atlético de Madrid para rematarlo.
Me da la sensación de que Zinedine está bateando y desde luego que dirige una nómina de lujo de esas que pueden jugar solas. Tuvo la suerte como técnico de que le apartaron del camino al Bayern Múnich y al Barcelona, pero esto no es responsabilidad del Madrid que ganó la Champions justamente y con honores.
Lo nuestro es un asunto de percepción, de olfato periodístico que también puede estar resfriado y que “Zizou” se convierta en un director técnico fenomenal, pero tenía muchas ganas de escribirlo.
Entendiendo que Zidane apenas se inicia en su nueva carrera, no lo estamos cuestionando por falta de experiencia, que la irá adquiriendo, sino que desde el arranque, lo notamos distante de compatriotas suyos como Luis Fernández, Raymond Domenech y Didier Deschamps, los tres con perfiles de técnicos exitosos desde sus respectivos inicios.
Y para evitar malos entendidos, recordarles que mis equipos en España son el Osasuna y el Atlético de Madrid.