Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Sábado 21 Mayo, 2016

¡Sin palabras!
Así calificó el propio Andrey Amador el hecho de uniformarse con la “maglia rosa” y convertirse en líder de la clasificación general del Giro de Italia, al término de la etapa trece.
Cuatro millones y medio de costarricenses le respondemos igual: ¡sin palabras Andrey, sin palabras!
Nunca alcanzarán los calificativos más rebuscados que se podrían hallar en un diccionario, que calcen con la grandeza de tu proeza deportiva. Has estampado el nombre de Costa Rica en las portadas de todos los medios de comunicación del planeta.


Vemos y aplaudimos al atleta prodigioso y nos emocionamos al mirar a tu lado la bandera tricolor con ese rojo brillante en su centro, digno de tu hazaña.
Tu osadía en el asfalto va codo a codo con esa personalidad humilde que te distingue.
Solo un deportista de tu estirpe puede decir que te encanta la “maglia” rosa, que deseas portarla en varias etapas, pero que sabes que está destinada para tu compañero de equipo Alejandro Valverde.
¡Qué señorío de ciclista!
“Alejandro está fuerte, lo viene haciendo bien y vamos a seguir trabajando para él”, expresó nada más y nada menos que el actual líder del Giro italiano.
Esa manera de hablar y de expresarse solo puede salir de los labios de un deportista enorme, con un corazón gigante y que respeta las jerarquías que ordena una disciplina deportiva en la que compiten capos y peones.
Y por favor, archivemos las comparaciones; esas odiosas e inoportunas comparaciones.
Dejemos de comparar, cuestionar, encuestar si lo que hace Keylor Navas en el Real Madrid es mejor que lo que hace Andrey en el Giro o que si Brasil 14 superó a Italia 90.
Cada cosa en su lugar, en su momento, en su disciplina individual o colectiva; no nos desgastemos en comparaciones estúpidas y todo lo contrario, disfrutemos los triunfos y las hazañas de nuestros deportistas sin compararlas entre ellas.
Si dentro de una semana le toca a Keylor Navas levantar la Orejona como campeón de la Champions con el Real Madrid y ojalá, Andrey Amador siga vestido de rosado, ninguno será mejor que el otro.
Simplemente, los dos serán grandiosos y los dos costarricenses y esto último es lo que vale, lo que cuenta y lo que se aplaude.