Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Jueves 5 Mayo, 2016

Por momentos observa uno a equipos que dan la impresión de que no van a meter un gol nunca.
Y esta fue precisamente la impresión que me causó el Manchester City en sus dos juegos semifinales ante el Real Madrid. Sentado al frente de la TV, no veía uno la ruta por la que los ingleses podían vulnerar la puerta de Keylor Navas, quien ayer y por dicha, tuvo otro partido sin complicaciones. Un centro rasante que le cortó a Jesús Navas, el disparo de Fernandinho que besó el costado externo del palo vertical y en el cierre, el mortero alto de Agüero y la acción final en la que se lastimó nuestro compatriota al tener que salir a jugar más como defensa que como portero.
La semifinal en Madrid poco o nada tuvo que ver con su similar en Múnich y esto no fue culpa de los merengues. Los discípulos de Zidane atacaron desde el arranque y en el minuto 20 abrieron la cuenta con un bólido de Bale (desviado por Fernando) a filtro de Carvajal que pegó en el poste largo de Hart y se metió a la red. No sé ustedes, pero en lo personal y a falta de 70 minutos para que terminara el juego, sentí la sensación de que ese gol sería suficiente para poner a la Casa Blanca en la final de Milán contra el Atlético de Madrid, un rival que sin duda lo pondrá más en apuros que estos pupilos de Pellegrini tan grises e inofensivos.
Me cuentan que el M. City anotó más de 100 goles en la Premier; bueno, parece que se les agotó la cosecha porque en la semifinal y en ofensiva fue más peligroso un ataque de amebas.
El juego de ayer en el Bernabéu no tuvo ni por asomo la pasión del duelo entre germanos y colchoneros y las razones son varias. La primera que este Manchester sin duda probó ser el equipo más flojo de los cuatro; segundo, ningún club en una cancha se parece a los del Cholo Simeone y tercero, hoy me parece que el Bayern Múnich en conjunto es un club un poco mejor que el Madrid.
La escasa adrenalina que transmitió esta semifinal se presentó en el cierre, cuando prácticamente eliminado el Manchester se lanzó a un ataque emotivo y nada futbolístico, mientras que su rival bajó aspiraciones ofensivas y buscó un poco sostener la ventaja y la clasificación. Entonces, los 90 minutos dramáticos que nos mostraron Atlético y Bayern, ayer se redujeron a nueve o 12 en la otra semifinal. Rescatar las bellezas que de Keylor Navas hablaron a todo el planeta los comentaristas de ESPN.