Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 10 Febrero, 2016

¿Ocupaba el Deportivo Saprissa a Jaime Penedo?
No.
¿Urgía el Herediano de José Miguel Cubero?
No.


¿Necesitaba el Alajuelense a Hernán Rivero?
No.
¿Qué existe detrás de estos fichajes?
El panorama más claro lo vemos en el Saprissa y lógicamente tiene que ver con la proyección e internacionalización que Paulo César Wanchope desea darle al equipo. Jugador de primer mundo que lo fue, sabe de memoria cómo se manejan los escenarios y estamos seguros de que Wanchope se habrá imaginado mil veces al campeón nacional jugando las semifinales o la final de la próxima Liga de Campeones, en los mejores estadios mexicanos y estadounidenses contra rivales de peso pesado.
Es ahí, en ese momento que Paulo César sabe que es de muchísimo mayor impacto un Saprissa con Jaime Penedo en el marco, que con Danny Carvajal, sin que absolutamente nada tengan que ver las cualidades futbolísticas de cada uno de ellos. Con todo respeto para Danny, el monarca del fútbol costarricense estaría presentando a un portero que jugó en el Cagliari de Italia, el Osasuna de Pamplona, Los Ángeles Galaxy y el Municipal de Guatemala, trayectoria y recorrido que no tiene Carvajal. Todo esto suma y tiene su peso y Wanchope lo sabe.
De ahí la orden de darle la titularidad en el Saprissa, cuando Danny Carvajal vivía uno de sus mejores momentos, pues fue jugador clave para la conquista del gallardete.
Algo similar pero en menor escala se dio con el fichaje de Diego Calvo, otra decisión personal de Wanchope.
¿Por qué Diego Calvo al Saprissa?
La respuesta es muy simple.
Porque fue mundialista en Brasil 14; porque formó parte de la Selección Nacional que mayor prestigio le ha dado al fútbol costarricense en toda su historia; porque en México y Estados Unidos, a la hora de que se vengan los compromisos de la Concachampions, el Saprissa podrá promover el nombre y la figura de Calvo como mundialista de Brasil 14 y no la de un desempleado del Alajuelense.
Además que, futbolísticamente hablando, Wanchope, como asistente técnico de Jorge Luis Pinto, tuvo a Diego Calvo en todo el proceso hacia el Mundial y sabe de las muy buenas condiciones de este jugador.
Sintetizando, lo de Penedo en el Saprissa tiene una intención; lo de Cubero en el Herediano se uniformó de romanticismo y lo de Rivero en la Liga, con McDonald, Ortiz, Lezcano, Pemberton y Dixon disputando espacios en la artillería, sonó a innecesario.