Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 28 Diciembre, 2015

Mucho se habló de los goles de Marvin Angulo al Herediano; un tiro libre que nació de una sanción de falta de Allan Miranda a Deyver Vega que miles no vieron y enseguida el gol más polémico del Invierno, el remate de tiro libre del mismo Angulo que atrapó Leonel Moreira, pero que el asistente Cristian Foster vio que entró.
También los seguidores del Alajuelense se “quejaron” de que los dos goles de Francisco Calvo en el juego de ida se engendraron en bola muerta. ¡Como si no fueran legales!
Y pocos recuerdan los dos goles que para este columnista decidieron el título; el primero del Saprissa contra Herediano y el segundo del Saprissa ante Alajuelense en el Morera Soto.


Los dos los metió Daniel Colindres y fueron anotaciones decisivas. La segunda fue la que definió el título.
Cuando Daniel recibe el servicio de David Ramírez, mete la punta de su zapato y saca la marca de Johnny Acosta, para enseguida perforar el marco de Patrick Pemberton con el 2-1, enterró las mínimas posibilidades que tenían los manudos de campeonizar.
Pero para mí, el gol que le abre al Monstruo la ruta al título, es el 1-0 frente al Herediano. Aquella acción en que Colindres soporta, aguanta y se lleva la marca de Dave Myrie, lo arrastra por el zacate en forma horizontal en busca de ángulo de remate y luego suelta aquel obús precioso y perfecto a la red de Moreira, ese es el gol del campeonato.
¿Por qué?
Porque Herediano es un equipo muy peligroso, porque se juega el partido de ida y es fundamental anotar de primero. Esta era una de las obsesiones de Carlos Watson quien lo repetía a cada rato.
“Si anotamos temprano, se nos facilitan las cosas”, decía el estratega del Monstruo. Por eso fue que festejó este gol de Colindres como loco. Ninguno de los siete goles que metió el Saprissa en semifinales y final, fue festejado por don Carlos como este. Por algo lo hizo así.
Y es que ese algo era el rival.
Recuerden cómo Herediano derrotó 2-0 al Saprissa en el juego de vuelta. Si el Team abre la cuenta en Tibás, la semifinal se le complica al Saprissa y probablemente se hubiera quedado afuera.
Pero aquella parábola de Daniel, que viajó y se anidó en un sector que Róger Ajún llamaba “donde tejen las arañas”, fue la anotación determinante para que Saprissa pegara primero, tomara confianza y alzara el vuelo.
Daniel Colindres, con goles vitales abrió y cerró la cuenta.