Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Miércoles 18 Noviembre, 2015

Los teníamos al frente.
Era el minuto 90. Cristian Gamboa con su espalda volcada, brazos a la cintura, sin oxígeno. A Patrick Pemberton le acababan de rematar desviado y se dispone a sacar de puerta.


Cristian corre y le dice algo al oído.
Pemberton retiene la acción; busca dar aire a sus compañeros. A lo lejos, el árbitro cubano le muestra al portero de la Selección Nacional la tarjeta amarilla.
O sea: terminamos pidiendo tiempo.
Este detalle del epílogo del primer juego eliminatorio hacia Rusia 18, a nosotros lo que nos demostró fue que Haití no fue una cajeta de leche. ¡Qué va! El supuesto postre nos indigestó porque fue un rival completo en muchas de las facetas que debe reunir un buen equipo. Muy potente físicamente, fue duro y al choque; recordemos el levantín que le propinaron a Joel Campbell, más propio del Malacrianza; a Bryan Ruiz le atornillaron los tobillos y a Celso Borges lo mandaron temprano a casita, no como a Adolfo Machado, sin uña. No… fue sin dedo.
Unido a la potencia física y la explosividad y velocidad tan propia de los seleccionados caribeños, Haití nos presentó un equipo repleto de buenas individualidades que se lucen en clubes tradicionales del Viejo Continente. Técnicamente también fue un conjunto muy lúcido que nos hizo ver muy mal, al punto de que en nuestra Nota de Tano del día siguiente escribimos que si Costa Rica juega la eliminatoria como lo hizo frente a Haití, no se clasifica. Lo único bueno de ese primer juego fue que se ganó.
¿Qué sucedió anoche en Panamá?
El cierre de edición nos impide analizar el juego; lo haremos mañana, pero como antecedente, me sorprendió muchísimo escuchar a algunos colegas de la radio deportivas decir que el triunfo de Panamá en Jamaica le sería beneficioso al equipo de Óscar Ramírez porque los canaleros “iban a entrar confiados al juego con los ticos”.
¡Ave María!
¿No será al revés?
Nosotros creemos que el complicado y difícil triunfo de Costa Rica con Haití le da un valor enorme, gigante, a la victoria de Panamá en Jamaica, un rival, en el papel, superior a los haitianos. De manera que, si los canaleros han sido un hueso difícil de roer para los ticos y nos han sacado las canas y los puntos en muchos partidos, con la motivación al tope por su exitoso arranque en la eliminatoria, no podemos ni siquiera imaginarnos que el juego de anoche haya sido un lecho de rosas. Es más, si empatamos salgo contento. Pero… ¿ganamos?