Logo La República

Miércoles, 19 de diciembre de 2018



NOTA DE TANO


Nota de Tano

Gaetano Pandolfo [email protected] | Miércoles 28 octubre, 2015


La decisión de Horizonte Morado de nombrar a Carlos Watson como técnico del Saprissa es correcta y aunque se haya hecho a la carrera, fue bien pensada.
Tampoco había mucho donde escoger, dado que es un nombramiento interino al que no iban a someterse algunos otros eventuales candidatos de raíces moradas con los que la dirigencia podría iniciar un nuevo proceso.
Técnicos de estirpe morada como Hernán Medford, Alexandre Guimaraes, Ronald González, José Giacone, son más idóneos para arrancar de cero en un corto plazo, cuando empiece el Verano, que arribar ahora como apagaincendios.
Debo de confesar que en mi cabeza ni por asomo pasó el nombre de Carlos Watson como posible entrenador del Saprissa, pero al conocer la noticia nos pareció correcta su designación.
Todo el país futbolero conoce los atributos de don Carlos como técnico de fútbol, a niveles menores y superiores. Su fuerte está en las fuerzas básicas, es un académico, un educador del fútbol, en síntesis, un maestro, y el Saprissa está repleto de futbolistas jóvenes que van a asimilar y mucho las enseñanzas del nuevo profesor.
Este sí que es un “profe” de verdad.
Pero también Watson está curtido en mil batallas como técnico en la primera división y estuvo sentado en el banquillo del mismo Saprissa, Herediano, Uruguay y la Selección Nacional. Entonces, no se va a arrugar por el nuevo desafío.
Incluso, uniformado de morado y al lado de sus asistentes, Gerardo Ureña y Douglas Sequeira, el timonel le prometió el título a la afición morada, lo que proyecta a un estratega que le va a entrar con todo a lo que resta del Invierno, primero para clasificar al Saprissa y luego guiarlo a la corona.
La decisión de escoger a Carlos Watson no fue un acuerdo salomónico de Horizonte Morado para quedar bien con todo el planeta morado. Su nombramiento conlleva riesgos y rechazos de un sector de la fanaticada del Monstruo, pero en el fondo lo analizamos como una escogencia muy inteligente.
La dirigencia del Saprissa le está entregando el talento de sus jóvenes futbolistas a uno de los profesionales mejor preparados para entenderlos, orientarlos y pulirlos y si bien es cierto, don Carlos no es un cascarrabias que manejará el vestidor morado a gritos, su personalidad y educación llevarán paz y armonía a un vestuario roto emocionalmente por los últimos acontecimientos a lo interno del equipo.