Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

Enviar
Miércoles 2 Septiembre, 2015

Uno de los mejores equipos del mundo debería de sentirse honrado de contar en sus filas con uno de los mejores porteros del mundo, sin importar si no es español ni “bonito”.
El culebrón de Keylor Navas en el Real Madrid no concluyó el 31 de agosto, fecha límite para traspasos. Aunque se quede en la Casa Blanca, ya el portero de la Selección Nacional se dio cuenta de que no lo querían y que Florentino Pérez, fanático de vender imagen, estaba o está dispuesto a hacer lo que haya que ser para atrapar en sus redes a David De Gea, español y más atractivo que Keylor.
Ahora o más adelante.
El lunes, el pase de Keylor al Manchester United no se cerró por asuntos de escritorio. Resulta risible que a esos niveles entre dirigentes de primer mundo, se presenten esas anomalías propias de cualquier comité de competición de quinto mundo.
Pero por lo sucedido, Keylor Navas sabe que vive en un entorno de hipócritas, que le alaban sus memorables actuaciones pero a sus espaldas buscan o buscaron deshacerse de él. Ni Florentino Pérez, ni Rafa Benítez dieron la cara después del partidazo de Navas ante el Betis y no tuvieron la honestidad ni la valentía para decirle a la prensa que los días del costarricense podían estar contados a lo interno del club. Ambos patearon la bola para adelante a la espera de los acontecimientos de las horas posteriores.
David De Gea no es mejor portero que Keylor Navas; llevarlo al Real Madrid era o es un capricho más de don Florentino, un mecenas repleto de dólares que cuando se obsesiona por liquidar a un futbolista, lo hace, aunque sea por su color de piel, como le sucedió a Makélélé.
Su nueva víctima era Keylor, que no pudo convencer a su patrón de que lo dejara tranquilo, que le diera confianza y le otorgara la estelaridad en el marco merengue tras la marcha de Casillas. Ni detener penales convenció a Florentino de las bondades futbolísticas del costarricense.
Ahora este culebrón finalmente concluye con la permanencia de Navas en el marco del Madrid, sin embargo ya el costarricense sabrá que estará durmiendo en residencia de lujo pero con el enemigo a cien metros de distancia, un entorno nada sano ni propicio para desarrollarse.

[email protected]