Gaetano Pandolfo

Gaetano Pandolfo

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Lunes 17 Agosto, 2015

Óscar Ramírez es el nuevo director técnico de la Selección Nacional y desde luego que quedó en absoluta libertad para escoger su cuerpo de asistentes. Pudiera ser que vuelva a formar yunta con Mauricio Montero.
La llegada del “Machillo” rompe de tajo en la parte técnica con Brasil 14; los nombres de Jorge Luis Pinto y Paulo César Wanchope quedan archivados, se desvanece la polémica y se entra en un periodo de transición. El club de amigos ha sido clausurado y si bien es cierto, la base de la Tricolor la seguirán formando los mundialistas, habrá rostros nuevos para las próximas citas, hombres afines tácticamente a las estrategias del nuevo timonel.
Futbolísticamente poco hay que objetarle al técnico Ramírez, de manera que los cuestionamientos se han venido por otro lado que nada tienen que ver con el fútbol. Un ignorante dijo por ahí que no debería ser el entrenador de Costa Rica porque no habla inglés. Otros critican su escaso vocabulario.
Crítica barata porque Óscar Ramírez como director técnico ha hablado en la cancha y para derrotar, por ejemplo, al América de México en el estadio Azteca no necesitó ser trilingüe, vestir traje entero —aunque lo usó— y expresarse como Eduardo Galeano.
El planeta fútbol está repleto de entrenadores que hablan muy bonito y son una cadena de fracasados: Menotti, Maturana, Valdano y otras yerbas del “boom” de los setentas.
Eso sí, dos temas preocupan con la escogencia del “Machillo”.
Primero, el entorno contaminado a nivel de dirigencia que habita hoy la “Casa de los Sustos” y que no creemos se detenga con la escogencia del nuevo presidente de la Federación y segundo, la aceptación que pueda tener Óscar con los famosos y consagrados legionarios ticos.
Para nada sorprendió la oleada inmediata de mensajes de apoyo de los líderes de la Tricolor hacia Paulo César Wanchope después de su renuncia. El grupo cerrado que se formó en Brasil, simplemente le juraba lealtad a su líder en un momento de desgracia.
Habrá que ver cómo reciben, aceptan y trabajan con el “Macho”, desde Keylor Navas hasta Bryan Ruiz, pasando por Duarte, Celso, Joel y Saborío, los más afines al técnico que dio un paso al costado.
Si bien es cierto los dirigentes no juegan, algunos ensucian el entorno del seleccionado con sus comportamientos y al “Machillo” no le agrada moverse en esas aguas poco cristalinas.